Título
original The French Dispatch (of the Liberty Kansas Evening Sun)
Año 2021
Duración 108 min.
País Estados Unidos
Dirección Wes
Anderson
Guion Wes
Anderson. Historia: Wes Anderson, Roman Coppola, Hugo Guinness, Jason
Schwartzman
Clasificación + 15 años
Reparto Benicio
del Toro, Frances McDormand, Jeffrey Wright, Adrien Brody, Tilda Swinton, Timothée
Chalamet, Léa Seydoux, Owen Wilson, Mathieu Amalric, Lyna Khoudri, Steve Park,
Bill Murray, Saoirse Ronan, Henry Winkler, Willem Dafoe, Alex Lawther, Cécile
De France, Elisabeth Moss, Christoph Waltz, Rupert Friend, Jason Schwartzman,
Fisher Stevens
Género Comedia. Drama.
Sinopsis Una carta de amor al mundo del periodismo,
ambientada en la redacción de un periódico estadounidense en una ciudad
francesa ficticia del siglo XX, con tres historias interconectadas entre sí.
(FILMAFFINITY)
Globos de Oro 2021: Nominada a mejor banda sonora original
"La idea no es otra que pintar desde fuera lo que hay
dentro. Y en este juego de paisajes que emocionan, de geometrías apasionadas,
lo importante es lo que se ve, la forma, lo superficial "
Guion Ben
Affleck, Matt Damon, Nicole Holofcener. Libro: Eric Jager
Reparto Matt
Damon, Adam Driver, Jodie Comer, Ben Affleck, Harriet Walter, Nathaniel Parker,
Marton Csokas, Sam Hazeldine, Michael McElhatton, Zeljko Ivanek, Alex Lawther,
Clive Russell, William Houston, Ian Pirie, Julian Firth, Caoimhe O'Malley,
Serena Kennedy
Género Drama. Intriga
Clasificación+16
Sinopsis Francia, 1386. Narra el enfrentamiento entre el
caballero Jean de Carrouges (Matt Damon) y el escudero Jacques LeGris (Adam
Driver), al acusar el primero al segundo de abusar de su esposa, Marguerite de
Carrouges (Jodie Comer). El Rey Carlos VI decide que la mejor forma de
solucionar el conflicto es un duelo a muerte. El que gane será el poseedor de
la verdad y, en caso de que venza LeGris, la esposa del caballero será quemada
como castigo por falsas acusaciones.
Festival de Venecia 2021: Sección oficial (fuera de
concurso)
"Mantengo el interés durante todo el metraje. (...) Los
paisajes son oscuros, nevados, neblinosos, helados. La sangre derramada no es
la excepción, sino la norma. Ridley Scott lo describe con atmósfera, realismo y
credibilidad."
Reparto
Kris Hitchen, Debbie Honeywood, Rhys Stone, Katie Proctor, Nikki Marshall, Harriet
Ghost, Linda E Greenwood, Alfie Dobson, Mark Birch, Ross Brewster, Julian Ions,
Charlie Richmond, Brad Hopper
Género Drama. Familia
Clasificación+13 años
Sinopsis Ricky y su familia han
estado luchando contra las deudas desde la crisis financiera del año 2008.
Afortunadamente para ellos se presenta una gran oportunidad para conseguir
tomarse un respiro y optar, incluso, a algo de independencia gracias a una
nueva furgoneta. La familia decide crear una franquicia de entregas a
domicilio. Es un trabajo duro y que la mujer de Ricky sea asistente no es algo
que facilita la situación. Sin embargo, la familia se muestra decidida a
mantenerse unida, sin importar las dificultades que aparezcan en el camino.
(FILMAFFINITY)
Premios BAFTA 2019: Nominada a Mejor
film británico; Festival de Cannes:
Sección oficial largometrajes a concurso.
"Una de sus mejores películas
del siglo XXI [de Loach] (...) La visceralidad de Loach, su perpetua intención
(¡y derecho!) a querer cambiar el mundo, aparecen aquí con emocionante ternura,
expuestas por un grupo de admirables intérpretes" Javier
Ocaña: Diario El País
Reparto Awkwafina, Tzi Ma, Jim Liu,
Gil Perez-Abraham, Diana Lin, Yongbo Jiang, Shuzhen Zhou, Hong Lu Wong, Li
Yixiang
Coproducción Estados Unidos-China.
Género Drama. Comedia.
Clasificación+ 13 años
Sinopsis Tras descubrir que su
querida matriarca padece un cancer de pulmón terminal, su familia decide que
ella no lo sepa, y convocan una reunión familiar en China a la que se espera
que acudan todos los miembros que la han conocido a lo largo de su vida. Aunque
los padres de Billi, que viven en Nueva York, se niegan a participar en lo que
para ellos es una farsa, su joven y tozuda hija pone rumbo a China para poder
despedirse de su abuela y, de paso, volver a forjar los vínculos perdidos con
su familia a causa de la distancia. (FILMAFFINITY)
Globo de Oro 2019 - Mejor actriz
comedia (Awkwafina)
"Un tanto a la manera de 'Good
Bye, Lenin', también sobre un gran embuste familiar, pero con una vinculación
de tono y estilo a 'Comer, beber, amar', de Ang Lee (...) una interesante
reflexión alrededor de la mentira" Javier Ocaña en El País de Madrid
Reparto
Oscar Isaac, Tye Sheridan, Tiffany Haddish, Willem Dafoe, Bobby C. King,
Alexander Babara, Marcus Wayne, Don Lay, Britton Webb, Hassel Kromer, Marlon
Hayes, Justine Salas.
Género Drama. Ejército. Póker.
Clasificación+ 18 años
Sinopsis William Tell (Oscar Isaac)
es un exmilitar y jugador profesional de póker. Su meticulosa vida se trastoca
cuando se le acerca Cirk, un joven que busca ayuda en Tell para ejecutar su
plan de venganza contra un coronel militar.
2021: Festival de Venecia: Sección
oficial a concurso
"La maestría de Schrader, al
escoger una tragedia reciente de nuestro tiempo para después llevarla a unos
ambientes insólitos, no tiene parangón (...) notabilísima"
Coproducción
Uruguay-Argentina-Brasil; Montelona Cine
Género Comedia. Drama
Clasificación + 18 años
Sinopsis En un Uruguay del futuro,
alterado por la prohibición de yerba mate, dos vendedores ilegales inician una
cruzada hacia Paraguay para contrabandear yerba. En este viaje se convertirán
en héroes por error e intentarán devolverle al pueblo su perdida identidad.
“Estamos ante un debut prometedor de
la dupla Peñagaricano - Abdala en un trabajo en general divertido, que
entretiene y que enfrenta al uruguayo a una lejana y, por suerte, seguramente
imposible alternativa. Aunque nunca se sabe”.
Reparto Timothée
Chalamet, Elle Fanning, Selena Gomez, Jude Law, Diego Luna, Liev Schreiber,
Annaleigh Ashford, Rebecca Hall, Cherry Jones, Will Rogers, Taylor Black,
Kathryn Leigh Scott, Kelly Rohrbach, ver 21 más
Género Romance. Comedia | Comedia romántica
Clasificación + 12 años
Sinopsis Gatsby Welles (Timothée Chalamet) y Ashleigh (Elle
Fanning) son una joven pareja enamorada de universitarios que se dispone a
pasar un fin de semana en la ciudad de Nueva York. Ella va a entrevistar al
reconocido cineasta Roland Pollard (Liev Schreiber), que pasa por un momento de
crisis creativa, y durante su azarosa aventura conocerá al cautivador actor
Francisco Vega (Diego Luna). Por su parte, Gatsby también conocerá a una joven,
Chan (Selena Gómez), que le ayudará a poner en orden sus sentimientos. El
lluvioso fin de semana estará plagado de encuentros, desencuentros y equívocos.
(FILMAFFINITY)
Crítica
Ni su provecta edad, ni el acorralamiento de la opinión
pública (aunque la justicia le haya declarado inocente) al que le han sometido
inmisericordemente los de siempre, esas inquisiciones ancestrales y grimosas,
ni el boicot en Estados Unidos a su cine, su autobiografía y a una serie de
televisión, han logrado anular la imaginación de Woody Allen para inventar
historias que llevan el sello de su prodigioso cerebro, construir situaciones,
personajes y diálogos insólitos, que suponen un regalo para los receptores,
provocar la sonrisa, la risa y el sentimiento. Hacer películas imagino que le
supone un inmejorable refugio ante la tormenta, y en los últimos años esta se
ha ensañado con él. Y su cine también nos ofrece protección a sus espectadores
incurablemente fieles, con la frecuente sensación del gozo, de que el tiempo
vuela cuando este director está inspirado. Y pocas veces le abandona el estado
de gracia. Y es muy raro que desfallezca, que te aburra, que no salgas
confortado de la sala, que no te identifiques con las sensaciones que retrata.
A Woody Allen le gusta Nueva York en todas sus estaciones,
pero reconozcamos que la lluvia, tan incómoda y triste para los espíritus
prosaicos, es una buena aliada de la poesía. El título que más me fascina de la
historia del cine, el que más me intriga y conmueve es Rain People. O sea:
“Gente de lluvia”. Y, cómo no, que alguien como Allen titule su última obra Día
de lluvia en Nueva York augura algo muy bonito, con olor a melancolía, a
equívocos, a encuentros inesperados, a sorpresas. Y lo es. Creo que no he soltado
ninguna carcajada, pero la sonrisa no me desaparece durante hora y media.
Tampoco un bienestar duradero al salir del cine y al recordarla.
El juvenil protagonista lo ha tenido muy fácil en su vida,
al pertenecer a una familia con mucha pasta. Se llama Gatsby, como aquel ser
tan luchador y tan trágico que alguna vez creyó en la luz verde, sin saber que
su sueño ya había quedado atrás, en la ardiente oscuridad. Pero no tiene nada
claro cómo enfocar su existencia, le asaltan demasiadas incertidumbres, no
quiere que la confusión sea su epitafio. Mientras tanto, se entretiene jugando
fuerte al póker y decidido a pasar un memorable y lujurioso fin de semana con
su novia, enseñándole la ciudad que ama y de la que se largó huyendo de las
presiones familiares. Pero en Manhattan puede ocurrir de todo. Que su pareja
quede hipnotizada por un director de cine en crisis, un guionista con aparentes
soluciones para aplacar el tormento del creador, un lúbrico actor hispano con
hambre de carne joven. Y que en la espera de que la novia vuelva a la tierra y
le haga un poco de caso, el angustiado vagabundeo del chaval por Manhattan se
encuentre con sorpresas que pueden cambiar su vida. Como el disparatado y
seductor reencuentro con la hermana pequeña de una antigua novia, el
conocimiento de una puta majestuosa, la impagable conversación con su madre,
revelándole esta con naturalidad y pragmatismo secretos presuntamente
inconfesables de su juventud. Y este tío tan confuso aprenderá unas cuantas
cosas muy claras y a no mentirse a sí mismo. Y no sabemos lo que ocurriría en
la vida real, pero, como el cine se puede permitir licencias líricas, es
precioso que se encuentre en Central Park y en medio de la lluvia con la
persona que acaba de seducirle.
Allen narra todo esto con mucho encanto, con su
inconfundible estilo, exento de amargura, con tanta comprensión como cariño
hacia sus perdidos personajes. Carlos Boyero en El País de Madrid
Reparto Paul Walter Hauser, Sam Rockwell, Kathy Bates, Jon
Hamm, Olivia Wilde, Wayne Duvall, Dexter Tillis, Desmond Phillips, Nina
Arianda, Ian Gomez, Randy Havens, Mike Pniewski, Niko Nicotera.
Género Drama | Basado en hechos reales. Juegos olímpicos.
Años 90. Periodismo. Terrorismo
Clasificación +9 años
Sinopsis
Richard Jewell era un guardia de seguridad en los Juegos
Olímpicos de Atlanta 1996, el cual descubrió una mochila con explosivos en su
interior y evitó un número mayor de víctimas al ayudar a evacuar el área poco
antes de que se produjera el estallido. En un principio se le presentó como un
héroe cuya intervención salvó vidas, pero posteriormente Jewell pasó a ser
considerado el sospechoso número uno y fue investigado como presunto culpable
(Filmaffinity).
Crítica
Que se esté convirtiendo en una rareza el hecho de contar un
relato a la perfección, fijando la mirada exclusivamente en el personaje,
parece un fastidioso signo de los tiempos. En una época en la que otorgar un
estilo identificable a cada obra parece un peaje obligatorio, cineastas como
Clint Eastwood, apenas un puñado, contadores de historias a la manera clásica,
ejercen de protectores de unas esencias en vías de extinción. En Richard
Jewell, su último trabajo como director, basado en hechos reales, es consciente
del lugar que debe ocupar, el del narrador de unos hechos más grandes que la
propia vida: la de un hombre sencillo atropellado por las circunstancias; la de
un ser humano de enorme complejidad, que pasa de héroe a villano en un
santiamén a causa de las contradicciones de la sociedad.
Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996. Un guarda de seguridad
privado de peculiar personalidad, físico y actitud evita una masacre terrorista
gracias a su diligencia. El heroísmo del Juan Nadie. Poco después, tras un
cúmulo de circunstancias, unas quizá razonables (que se le investigara), otras
seguramente injustas (que esas indagaciones se hicieran públicas), se convierte
en sospechoso (y en acusado) por haber colocado la bomba que mató a una mujer y
pudo acabar con cientos de personas. La villanía del acomplejado.
Con guion de Billy Ray, experto en los entresijos de las
certezas mentirosas desde El precio de la verdad (2003), Richard Jewell es una
obra sobre un personaje y unas eventualidades apasionantes, que se despliega
como una fascinante reflexión sobre lo que parece y lo que es, y que acaba
afectándonos porque te transmite una idea acerca de nosotros mismos. Y está la
belleza del trabajo de cámara y de luz de Eastwood, que apenas se nota porque
es invisible, pero que se siente.
La película parte de un prólogo formidable que define en
apenas unos minutos a sus dos personajes principales, al héroe singular y al
que después va a ser su abogado, interpretados por los magníficos Paul Walter
Hauser y Sam Rockwell. Y a partir de ahí mezcla varios tiempos con la difícil
facilidad del contador maýusculo, en un tono que fusiona el drama, la comedia y
la intriga judicial. Un relato con ecos de la fundamental El gran carnaval
(Billy Wilder, 1951), con el que se han tomado ciertas licencias dramáticas
convertidas en escandalosas, quizá olvidando que lo que ha hecho Eastwood no es
ni un ensayo ni una investigación ni un documental, sino simplemente una
(estupenda) película. Javier Ocaña en El Pais de Madrid
Reparto Martin Slipak, César Troncoso, Robert Moré, Roberto
Birindelli, Jenny Galvan, Jorge Temponi, Guillermo Arengo, Christian Font,
Carlos Frasca, Lucio Hernández, Lourdes Kauffmann, Verónica Perrotta, Josefina
Trias
Género Comedia
Clasificación ATP
Sinopsis Claudio es ascendido a coordinador de pólizas en la
empresa de seguros Santa Marta, a la que debe representar en una lejana y
pequeña ciudad, donde luego de arribar numerosos autos comienzan a ser
incendiados. Claudia se ve presionado a cubrir los seguros de los autos en un
ambiente hostil, y al tratar de aclarar los incendios descubrirá que muchas
cosas no son lo que aparenta (Filmaffinity).
Crítica
"¿Conoce la Teoría de los Vidrios Rotos? Usted debería
preguntarse cuantos vidrios rotos hay en esta historia, ¿y por qué?". Eso
le dice Serveto (Robert Moré), inspector del Banco de Seguros a Claudio Tapia
(Martín Slipak), protagonista de esta peculiar historia en la que se ve
envuelto, cuando tres días antes sus únicos planes eran ir al pueblo de
frontera donde transcurre la acción, simplemente a marcar presencia y realizar
un viaje rutinario al que lo obligaba su nuevo trabajo como perito de una
agencia de seguros en la zona. Pero cuando misteriosamente comienzan a aparecer
autos quemados en la localidad, Tapia no tiene más remedio que agarrar una
vieja velosolex, recorrer sus calles e intentar descubrir, rodeado de los
distintos personajes que las habitan, el misterio que hay detrás.
"Hay una cosa que estaba desde el principio, que era
jugar con el género, es una película de género, en el sentido que es el
forastero que tiene que resolver el misterio", define así su nuevo film
Diego "Parker" Fernández, director de La Teoría de los Vidrios Rotos,
la nueva película uruguaya que se estrena este jueves 26 de agosto en salas.
"Podía haber sido un detective y homicidios, pero es un
perito y autos quemados. Era eso, que responda a las convenciones del
género", explica, contando que desde sus inicios el proyecto tuvo un
norte: la película tenía que ser una comedia. "Todo el equipo se alineó en
la idea de 'bo, vamos a hacer una comedia, no nos podemos cagar'", cuenta.
Desde el inicio, la sátira y la caricatura son dos
parámetros que se van mostrando, a veces más explícitamente que en otras, en
cada uno de los elementos de la película, desde la caracterización de ese
pueblo hasta el tintazo que tiene el personaje de Mendiçabal (Roberto
Birindelli), estanciero brasilero y político cuya figura cuasi omnipresente se
manifiesta desde los afiches de campaña con su cara, hasta el repetitivo jingle
que corta la monotonía sonora de este pueblo sin nombre.
Precisamente, explicando el "termómetro" que
significó su equipo en la construcción de la comedia, Parker cuenta que uno de
esos momentos en los que se preguntó "¿no me estaré yendo mucho al carajo?"
fue cuando vio el teñido que le hicieron a Birindelli para su caracterización.
Pero la tranquilidad vino de la mano de Gonzalo Delgado, director de arte, que
le recordó el espíritu detrás del film.
"He visto muchos proyectos que lees el guión y es una
comedia y después la vez y es un drama o una comedia romántica a lo sumo,
también por un tema de idiosincrasia uruguaya. Asi somos, de afuera dicen, 'no
hay nada más triste que un uruguayo contento'. Esto estaba en la intención y
siempre fue la apuesta, preferible pasarse que quedarse corto", afirma
Fernández.
"Donde se juega más la uruguayez, es en eso de que en
el pueblo son todos viejos, de arriba de 50 por lo menos y después están Tapia
y los pibes. Y de hecho a Tapia te lo tiran hacia el lado de los pibes. En eso
si hay una cosa re uruguaya, 'tan joven y lo mandan a este lugar', eso es bien
uruguayo", comenta.
Es en ese punto donde la elección del argentino Martín
Slipak para el rol protagónico se manifiesta con fuerza. "Había un tema de
phisique du rol que yo quería que se vea al lado de los del pueblo como más
chico, por eso de que lo botijean, que hubiera esa cosa como de riesgo físico,
que no dijeras, ta, se va a agarrar a las piñas", explica el director y
coguionista. Aunque reconoce que lo principal es el bagaje actoral del
argentino: "un tipo de 30 años que tenga ese oficio encima, actúa desde
los 5 años, ha hecho más películas que la mayoría de los actores de acá,
televisión, teatro, todo".
Un desafío al que Slipak se enfrentó con la mayor habilidad,
según cuenta Fernández, es que su personaje interactúa con todos, "con
distintos niveles de registro, con un vecino o con un personaje super
elaborado". Para Fernández, uno de los puntos firmes del proyecto fue
cuando su coproductor de Argentina le recomendó a Slipak para el papel y vio lo
bien que funcionaba.
Pero no todos los actores de la cinta son precisamente
veteranos frente a las cámaras. Tres de los actores que tienen un rol
trascendental en el desarrollo de la trama son precisamente un grupo de
adolescentes de Aiguá, ciudad de Maldonado donde se filmó durante 20 días la
mayor parte de la película. "Uno de ellos me mandó un mail después de la
película diciendo que había sido de las experiencias más lindas que había
tenido en su vida", cuenta.
"Después hubo otros casos como los vecinos. Esa escena
en mi cabeza y en el guión era imagen, en cámara lenta, Tapia hablando con los
vecinos. Cuando pusimos la cámara, que estaba filmando en cámara lenta pero
teníamos el sonido, y empiezan a hablar, nos miramos todos y dijimos 'esto está
buenísimo'. Salió de ellos y la verdad, entraron en el juego enseguida. Y
tuvimos que sacar material porque ya habían tres chistes de cada uno",
explica Fernández mostrando la relación que se dio entre el equipo y la gente de
Aiguá. Además de los 20 días allá -divididos en 4 semanas de filmación- se rodó
durante 10 días en Montevideo, aunque en la capital se filmaron casi
exclusivamente las escenas en interiores.
La película, que está basada en hechos reales, surge de una
serie de noticias que leyó el director entre el 2009 y 2010 sobre una serie de
incendios en autos en la ciudad de Melo que ocurrieron durante meses y que tuvo
como resultado 25 coches incendiados. En esa historia, que los guionistas
-Fernández y Rodolfo Santullo- se inspiraron para crear el texto, mezclando los
hechos de Cerro Largo con la teoría sociológica de los vidrios rotos (para
saber que es, vea la película, el personaje de Serveto se lo explica muy bien).
"A mí me cuelga eso de las teorías que hablan de la
conducta humana y de hecho la película anterior -Rincon de Darwin- era sobre el
tema de la evolución. Me gusta cuando hay algo que te hace reflexionar sobre tu
vida o la sociedad de alrededor y te permite empezar a entender mejor lo que
está sucediendo. Aunque sea por el lado de la comedia, te ayuda a comprender un
poco más como somos las personas".
Para la música, Fernández trabajó con un viejo conocido
suyo, Gonzalo Denis, conocido artísticamente como Franny Glass, con quien
trabajó en varios videoclips y en Rincón de Darwin. "Lo conozco desde que
tenía 17 años, cuando actuó en un corto que hice para Unicef, despúes fue
alumno mío en la ECU (Escuela de Cine del Uruguay)", cuenta, recalcando
que los conocimientos cinematográficos del artista fueron claves para cuadrar
la música de la película, que por momentos es un personaje en sí mismo, con la
voz de Humberto de Vargas.
Fernández cita como una de sus mayores influencias para la
película a El Gran Lebowski, de los hermanos Coen, por esa idea de "el
género llevado a la comedia, sacado del lugar principal". Además, menciona
a la película danesa Terriblemente Feliz (Frygtelig lykkelig, en danés) de
Henrik Ruben Genz, donde un policía, un forastero, llega a un pueblo donde
existen sus propias reglas y finalmente termina haciendo cosas que un oficial
no debe hacer porque son las reglas del pueblo. "Ese concepto me gustaba
mucho", dice.
A nivel estético, menciona a Don't Come Knocking (Llamando a
las puertas del cielo) de Wim Wenders y protagonizada por Sam Shepard, donde
también un forastero va a un pueblo en el que nunca se ve a nadie."De
repente ves a alguien que va caminando allá atrás, no es que está vacío, porque
siempre hay alguien por allá atrás o un auto que pasa lejos. Eso estaba en
nuestro guión. Hacerlo parecer desolado, no vacío, desolado", comenta.
Reparto Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Magnus Millang,
Lars Ranthe, Susse Wold, Maria Bonnevie, Dorte Højsted, Helene Reingaard
Neumann, Martin Greis, Magnus Sjørup, Mercedes Claro Schelin, Frederik Winther
Rasmussen, Silas Cornelius Van, Albert Rudbeck Lindhardt, Aksel Vedsegaard, Aya
Grann
Productora Coproducción Dinamarca-Suecia-Países Bajos
(Holanda); Zentropa Productions, Topkapi Films, Film I Väst, Zentropa
International Sweden, Det Danske Filminstitut, Eurimages, Svenska
Filminstitutet, Netherlands Film Production Incentive
Género Drama | Alcoholismo. Amistad. Colegios &
Universidad
Clasificación + 15 años
Sinopsis Cuatro profesores de instituto se embarcan en un
experimento sociológico en el que cada uno de ellos deberá mantener la tasa de
alcohol en su cuerpo al mismo nivel, durante su vida diaria, intentando
demostrar de esa manera que pueden mejorar en todos los aspectos de su vida.
(FILMAFFINITY)
Premios 2020
Premios Oscar: Mejor película internacional
Globos de Oro: Nominada a mejor película de habla no inglesa
Premios BAFTA: Mejor película de habla no inglesa. 4
nominaciones
4 Premios del Cine Europeo: Mejor película, dirección, actor
(Mikkelsen), guion
Festival de San Sebastián: Mejor actor y Premio Feroz de la
crítica
Critics Choice Awards: Nominada a mejor película de habla no
inglesa
Premios César: Mejor película extranjera
Asociación de Críticos de Chicago: Mejor película extranjera
Satellite Awards: Nominada a mejor película de habla no
inglesa
Crítica
'Otra ronda' parte de una premisa a priori muy propia de
comedia europea de esas que llenan las carteleras de cines en versión original:
cuatro profesores que deciden iniciar un peculiar experimento sociológico
basado en la teoría del psiquiatra y escritor noruego Finn Skårderud, que dice
que los humanos nacemos con un déficit de 0,05% de alcohol en la sangre, y es
cuando compensamos esa diferencia cuando nos convertimos en la mejor versión de
nosotros mismos. Así que deciden mantener esa tasa de alcohol al mismo nivel
durante el día para intentar demostrar que así pueden mejorar en todos los
aspectos de sus vidas.
El director de 'La caza' (Jagten, 2012) podría haber
convertido su film en un estudio real al estilo 'Super size Me' (2006), lo que
podría haber casado con su etapa más Dogma, sin embargo, encajona su estudio
sobre la bebida en un marco aparente de cine para señores cuarentones, en el
que las críticas más torpes quieren ver una réplica de la clásica encrucijada
generacional de hombres blancos heterosexuales cansados de la vida con ganas de
echar una canita al aire.
Y en efecto, el hecho de que Mikkelsen esté acompañado de
Thomas Bo Larsen, Magnus Millang y Lars Ranthe, hace pensar que estamos ante
una versión de arte y ensayo de la "comedia cuñada" española al
estilo 'Es por tu bien' (2016), porque en efecto el relato gira sobre estos
hombres en diferentes crisis profesionales y familiares en donde el papel de la
mujer no tiene un espacio natural en la historia, más allá de ser el contacto o
ausencia que crea la demanda de cambio en sus vidas.
Sin embargo, hay un uso de estos personajes para concretar
el discurso que alejan 'Otra ronda' de esa típica obra de bromas para
divorciados. Su escena inicial muestra a un grupo de jóvenes bebiendo mientras
hacen pruebas, pimplando, vomitando y creando una imagen dudosa sobre lo que
nos quiere transmitir el film respecto a la bebida, ¿Nos está presentado un
problema nacional de Dinamarca que llega hasta el consumo preocupante en edades
tempranas, o nos muestra una efímera visión melancólica del júbilo perdido y del
mejor momento de nuestras vidas, porque podemos hacer locuras?
Vittenberg alterna las parrandas y el día a día de los
protagonistas con divertidos clips reales de políticos y personalidades que
construyen todo un tratado de uso filosófico sobre el alcohol. Muestra los
efectos con naturalidad y de forma orgánica, no juzga, pero tampoco evita
mostrar el lado más oscuro (y hasta trágico) del consumo. 'Otra ronda' no es
una película moralista, pero sí deja claro que el alcohol tan solo amplifica
los anhelos, tristezas o angustias que ya existen en nuestro interior, por ello
cada personaje representa cierto momento vital, y en cada uno de ellos tiene un
efecto diferente.
Lo que hace al film único es su vertiente de elegía
cinematográfica. Cuando llevaba 4 días rodando, Ida, la hija del director,
moría en un accidente de tráfico con 19 años. Iba a participar en el film como
la hija de Mikkelsen, tan solo ha quedado una dedicatoria y el aura de
celebración agridulce que puede tocarse desde el primer minuto. Hay algo
especial en el uso de la música desde la escena de la cena, que una sensación
difícil de definir que convierte el largometraje en un manifiesto lleno de
sentimiento y tristeza que busca ser asimilada, para aprender a bailar junto a
ella.
Hasta la asombrosa secuencia de baile de Mikkelsen parece un
exorcismo por y para Ida, un momento que rivalizará al videoclip 'Weapon of
Choice' (2001) con Christopher Walken como uno de los momentos de catarsis más
indescriptibles que ha acometido un actor danzando. Perteneciente a esa estirpe
de trances espontáneos que no pueden escribirse en un guion y que se convierten
sin pretenderlo en momentos para el recuerdo, asociado ya para siempre a la
canción 'What A Life' de Scarlet Pleasure.
‘Otra ronda’ es la
madurez agridulce del Vinterberg más punk, una última fiesta con sabor a
antídoto contra crisis de la mediana edad, un manifiesto ebrio de
existencialismo vitalista que no juzga sino que celebra la amistad y el dolor.
Una borrachera telúrica de melancolía y humor oscuro como bálsamo para la
tragedia, alcohol en las heridas, una despedida jovial con sabor a vino amargo
y la calidez de un abrazo con risas en la reunión con viejos amigos en un
funeral. Jorge Loser en espinof.com
Sinopsis Gloria tiene treinta años y nunca tuvo un orgasmo.
Cuando por fin encuentra a su amante ideal, resulta que éste no forma parte del
mundo de los vivos. (FILMAFFINITY)
Crítica
Es la segunda película de los directores Mauro Sarser y
Marcela Matta, responsables de Los modernos. La nueva película de la dupla
cuenta la historia de Gloria, una librera treintañera agobiada por su trabajo,
su dificultad para dormir, para entablar relaciones románticas, y por nunca
haber tenido un orgasmo. En su nueva casa descubrirá que habita una presencia
fantasmal, que se convierte en un amante ideal y la pone en un lugar incómodo
cuando tiene que elegir entre ese amor fantástico y un hombre de carne y hueso
que le empieza a interesar.
Protagonizada por Stefanía Tortorella, y con un elenco que
incluye a Nenan Pelenur, al propio Mauro Sarser, Federico Guerra y a Noelia
Campo, Muerto con gloria combina humor, romance y un toque de fantasía
sobrenatural poco habitual en el cine local.
La película ha tenido ya algunas ventas internacionales,
para ser emitida en cines y en plataformas de streaming de Estados Unidos y
España, Corea del Sur y Taiwán, y se negocia la posibilidad de que se realicen
remakes en España, Estados Unidos y México. El Observador
Guion Florian
Zeller, Christopher Hampton. Obra: Florian Zeller
Música Ludovico Einaudi
Fotografía Ben Smithard
Reparto Anthony
Hopkins, Olivia Colman, Imogen Poots, Rufus Sewell, Olivia Williams, Mark
Gatiss, Evie Wray, Ayesha Dharker
Productora Coproducción Reino Unido-Francia; Trademark
Films, Embankment Films, Film4 Productions, F Comme Film, AG Studios NYC. Distribuidora:
Lionsgate
Género Drama | Drama psicológico. Vejez / Madurez.
Enfermedad. Alzheimer. Familia
Grupos Adaptaciones de Florian Zeller
Clasificación + 15 años
Sinopsis
Anthony (Anthony Hopkins), un hombre de 80 años mordaz, algo
travieso y que tercamente ha decidido vivir solo, rechaza todos y cada uno de
las cuidadoras que su hija Anne (Olivia Colman) intenta contratar para que le
ayuden en casa. Está desesperada porque ya no puede visitarle a diario y siente
que la mente de su padre empieza a fallar y se desconecta cada vez más de la
realidad. Anne sufre la paulatina pérdida de su padre a medida que la mente de
éste se deteriora, pero también se aferra al derecho a vivir su propia vida.
(FILMAFFINITY)
Premios 2020
Premios Oscar: Mejor actor (Hopkins) y guion adaptado. 6
nominaciones
Globos de Oro: 4 nominaciones, incluyendo mejor película
drama
Premios BAFTA: Mejor actor (Hopkins) y guion adaptado. 6
nominaciones
Festival de San Sebastián: Premio del Público
Critics Choice Awards: 4 nominaciones, incl. mejor actor y
actriz sec.
Premios Goya: Mejor película europea
Sindicato de Directores (DGA): Nominada a mejor nuevo
director
Sindicato de Actores (SAG): Nom. mejor actor (Hopkins) y
actriz sec. (Colman)
Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor montaje
Asociación de Críticos de Boston: Mejor actor y Mejor
director novel
Asociación de Críticos de Chicago: Nominada a Mejor actor y
guion adap.
British
Independent Film Awards (BIFA): Mejor guión, actor y montaje
Satellite Awards: Mejor guion adaptado. 6 nominaciones
Crítica
La idea es de una sencillez tan aplastante que a nadie se le
había ocurrido desarrollarla con tal grandeza: mostrar la demencia senil de un
anciano, su falta de certezas, su confusión mental, sus lamentables olvidos,
los más cotidianos y los más esenciales, sus vívidos recuerdos, sus accesos de
clarividencia, su honestidad brutal, su ternura y su hosquedad, su
desequilibrio y sus caídas en el terror de sentirse absolutamente perdido en su
hogar, expuesto como un laberinto indescifrable, desde su propio punto de vista
mental. Lo ha hecho el prestigioso dramaturgo francés Florian Heller en su
primera y excelente película como director de cine, basada en su obra teatral
El padre, un drama profundamente doloroso y afortunadamente humano, que se
acerca a la enfermedad con el tacto de la devoción y del cariño, pero también
con la aspereza de la verdad. Y con la inestimable ayuda de Anthony Hopkins y
su maestra
Sin grandilocuencias en la puesta en escena, de un rigor
clásico inusual en un debutante, Zeller va mostrando los sucesivos encuentros
del protagonista con su hija, su cuidadora y su yerno en el piso donde habita,
con la salvedad de que los intérpretes van cambiando de identidad, mostrando
los rostros acompañantes de una memoria averiada para siempre, y las derivas de
inseguridad en un hombre que se siente no solo aturdido sino también embaucado,
conformando así una especie de thriller de engaños. Siempre pendiente de su
reloj y del momento del día que es porque intuye que su tiempo se acaba y que
sin él se mezclan el día y la noche, el pijama y la ropa de calle, las
pastillas del desayuno y las de la cena, la infancia y el ocaso, el viejo se
aferra a la información en la muñeca como el que se abraza a una vida que se
resquebraja por donde más duele, en ciertos momentos con el aliento
shakespeariano de El rey Lear.
Nadie había mostrado con esa eficacia ese efecto tan
desgraciadamente habitual de que alguien empiece a tener síntomas de no
reconocer ni a los suyos, en una edad en la que no siempre se es tierno y educado,
y en una situación en la que afloran palabras y actitudes seguramente sinceras,
pero despiadadas con los que te quieren y pretenden ayudarte. ¿Se es uno mismo
o ya se es otro?
Porque también está el contraplano de la inmensa variedad de
registros en la sublime actuación de Hopkins, hosco, divertido y, sobre todo,
extraviado: el dolor de la hija, la formidable Olivia Colman (pero no solo); el
resquemor del yerno; la profesional dulzura de la cuidadora. La confusión
mental del ser humano que se agota es la nuestra como espectadores, por una vez
en la tesitura de no saber dónde colocarnos ante un desafío que alcanza incluso
la esfera de lo moral. Javier Ocaña en
El Pais de Madrid
Reparto Carla Moscatelli, Edgardo Castro, Gabriel Villanueva
Género Drama | Familia
Clasificación + 12 años
Sinopsis Hilda es una mujer solitaria que vive en el pueblo
de Concepción. Intencionalmente quiebra cualquier tipo de relación afectiva con
las personas de su entorno cercano. Su vida se ve interrumpida por el aviso de
que su hijo viene a visitarla después de varios años. Así ella comienza los
preparativos para mejorar su casa y su imagen que ha decaído en los últimos
tiempos. Sobre la fecha, su hijo cancela la visita y la pospone por tiempo
indeterminado. Ahora Hilda deberá vivir un verano en el pasado.
Crítica
“No me molesta esperar”, le dice Hilda (Carla Moscatelli) a
un muchacho, mientras realiza una inspección rutinaria y burocrática a una
planta cerealera en decadencia. Es que toda la vida de esta mujer solitaria,
que sostiene a puro desgano y fuertes tensiones con su socio un estudio de
arquitectura, parece haberse quedado en suspenso, en una cotidineidad agobiante
y exasperante. Su madre enferma desde hace tiempo, la casa con filtraciones y
manchas de humedad, algunos manejos no demasiado transparentes con el dinero,
cierto patetismo pueblerino de un lugar como Concepción... Lo que el guionista
y director nos muestra (y sobre todo lo que nos insinúa) del universo íntimo de
la protagonista es bastante agustiante y desolador. Cuando recibe la
confirmación de que uno de sus hijos vendrá a visitarla algo vital se activa en
ella, pero a último momento el joven cancela el viaje y... otra vez el
desencanto, la depresión.
Tras esa primera parte, Banchero nos remonta al pasado, a un
verano de una década atrás, cuando Hilda estaba en pareja con Eduardo (el
argentino Edgardo Castro), pasaba unas vacaciones en Solís con él y sus tres
hijos, bailaban clásicos de los '70, hacían el amor. Pero sobrevino la
infidelidad de él, y los reproches, y la violencia, y la tragedia, y los
inevitables distanciamientos.
De esos retazos de vida, de esos recuerdos propios de una
memoria emotiva (y por lo tanto selectiva) está construida esta ópera prima
misteriosa y elusiva, que solo nos muestra algunos pocos elementos para que
luego seamos nosotros, los espectadores, quienes completemos las piezas
faltantes. Este juego de escondidas, de retaceos, de omisiones, puede irritar a
cierto sector del público, pero también plantea dilemas, genera interrogantes y
provoca complicidades.
La fotografía de Lucas Cilintano que es capaz de convertir
en pura poesía visual una gota de lluvia o una lágrima en la mejilla de la
protagonista, y el trabajo sutil, austero y lleno de matices de Moscatelli son
aspectos que sostienen el relato cuando los tiempos y los silencios se alargan.
Las vacaciones de Hilda es una película que exige paciencia, involucramiento y
compromiso. A la larga, la recompensa es valiosa. Por Diego Batlle.
Reparto Timothée Chalamet, Armie Hammer, Michael Stuhlbarg,
Amira Casar, Esther Garrel, Victoire Du Bois, Elena Bucci, Marco Sgrosso, André
Aciman, Peter Spears
Género Romance. Drama | Drama romántico. Homosexualidad.
Años 80
Clasificación +15 años
Sinopsis Elio Perlman (Timothée Chalamet), un joven de 17 años,
pasa el cálido y soleado verano de 1983 en la casa de campo de sus padres en el
norte de Italia. Se pasa el tiempo holgazaneando, escuchando música, leyendo
libros y nadando hasta que un día el nuevo ayudante americano de su padre llega
a la gran villa. Oliver (Armie Hammer) es encantador y, como Elio, tiene raíces
judías; también es joven, seguro de sí mismo y atractivo. Al principio Elio se
muestra algo frío y distante hacia el joven, pero pronto ambos empiezan a salir
juntos de excursión y, conforme el verano avanza, la atracción mutua de la
pareja se hace más intensa. (FILMAFFINITY)
Premios 2017-18
Oscar: Mejor guion adaptado. 4 nom. incluyendo película y
actor (Chalamet)
Festival de Toronto: 2ª finalista - Mejor película
Globos de Oro: 3 nom. incluyendo mejor película drama y
actor (Chalamet)
Premios BAFTA: Mejor guion adaptado. 4 nominaciones
National
Board of Review (NBR): Top 10 películas año, actor rev. (Chalamet)
American Film Institute (AFI): Top 10 - Mejores películas
del año
Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor actor (Chalamet)
Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor película,
dirección y actor (Chalamet)
Premios Independent Spirit: Mejor fotografía y actor
(Chalamet)
Premios Gotham: Mejor película y nuevo actor (Timothée
Chalamet)
Critics
Choice Awards: Mejor guion adaptado. 8 nominaciones
Sindicato de Productores (PGA): Nominada a mejor película
Satellite Awards: Nom. mejor película, guion adaptado y
actor sec. (Hamer)
Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guion adaptado
Sindicato de Actores (SAG): Nominada a mejor actor
(Chalamet)
Festival de Berlín: Nominada a mejor película (Teddy
Section)
Festival de San Sebastián: Inauguración sección Perlas de
otros festivales
Festival de Melbourne: Premio del Público
Festival de Sydney: 2º puesto mejor película (Premio del
Público)
Asociación de Críticos de Chicago: 3 premios incl. actor
(Chalamet). 8 nom.
Asociación de Críticos de Boston: Nominada a mejor actor
(Chalamet)
Círculo de Críticos de San Francisco: Mejor guion adaptado.
5 nominaciones
Premios del Cine Europeo: Premio del Público al mejor film
europeo
Premios David di Donatello: Mejor guion adaptado y canción
original. 13 nom.
Premios Gaudí: Nominada a mejor película europea
Crítica
Destinada casi con seguridad a convertirse en un clásico del
cine queer, Llámame por tu nombre, la nueva película de Luca Guadagnino, se
centra en la relación que se establece en una villa italiana de la zona de
Liguria, durante un verano, entre Elio (Timothée Chalamet), un adolescente de
17 años, y Oliver, un estudiante norteamericano un poco mayor que él (dice
tener 24, pero Armie Hammer parece mucho más y de hecho los tiene) que se
instala por varias semanas en el caserón familiar para trabajar como “becario”
del padre de Elio, un profesor especializado en cultura greco-romana.
Si bien transcurre en el norte de Italia en lugar del sur,
donde sucedía su anterior A Bigger Splash, las similitudes de trama y de
escenario son muchas. Aquí, como allí, la acción transcurre en una idílica casa
campestre cuyos acomodados habitantes reciben la llegada de un visitante que
trastoca todos los planes. Y también hay paseos en bicicleta, romances a las
escondidas, piscinas y maravillosos escenarios naturales. También, claro, la
por momentos ampulosa pero siempre muy voraz sensualidad de la cámara del realizador
italiano, que no parece poder contener su impulso por filmar al ritmo intenso
de sus protagonistas, solo que esta vez con la colaboración del director de
fotografía de casi todo el cine de Apichatpong Weerasethakul, Sayombhu
Mukdeeprom.
Pero hay también profundas diferencias. No sólo aquí la
historia de amor es entre dos hombres sino que además no hay ni una trama
policial de por medio. Pero la principal distancia es que allí todo era
suspicacias, malos entendidos y fastidios en los protagonistas mientras que
aquí parece vivirse en un plácido paraíso sobre la Tierra donde la tentación
tiene la forma literal de un durazno maduro y nadie parece tener malas
intenciones.
Durante la primera hora del film –que, como la novela en la
que se basa, transcurre en 1983– asistimos al lento y un tanto temeroso
acercamiento entre ambos. Elio es un joven brillante que habla perfecto
francés, inglés y muy bien italiano, toca el piano y la guitarra, y tiene esos
rostros que denotan inteligencia y picardía. Pero la figura de Oliver lo
abruma. Se fascina con él y comienza a convertirse en su amigo, compinche y
chaperón en paseos y aventuras. Es claro que el deseo está ahí, latente, pero
por distintos motivos (Oliver, por estar invitado a trabajar en la casa de los
padres de Elio, y él porque cree no estar a la altura de su objeto de deseo) no
pasa de ahí. Además, Elio tiene una novia local (Marzia, encarnada por Esther
Garrel, hija de Philippe y hermana de Louis) con la que tiene menos temores a
la hora de avanzar sexualmente.
Pero promediando la película –basada en la novela homónima
de André Aciman publicada de 2007– la tensión sexual será tan grande que el
contacto se volverá inevitable, por lo que de ahí en adelante seremos testigos
de esta historia pasional a escondidas (innecesarias, finalmente, porque da la
impresión de que los padres lo saben y, liberales como son, no les molesta para
nada) en la que de a poco se va perdiendo el miedo inicial para convertirse en
un romance veraniego hecho y derecho. Y Guadagnino se dedica a describirlo,
sensualmente pero de manera cuidada, casi como si estuviera filmando una
performance de danza entre dos cuerpos inquietos que se rodean, bailan
alrededor uno de otro y la pasan muy bien juntos.
Si hay dos cosas a destacar de la película en especial son,
en principio, la interpretación de Chalamet, un chico de 21 años (que actuó en
Homeland e Interestelar) que no solo habla varios idiomas y toca varios
instrumentos sino que posee un carisma y una frescura de esas que se ven muy
poco (digamos que es una versión mejorada de Louis Garrel), y que se convierte
en el corazón palpitante de la película ante el un tanto más distante Hammer,
que parece cincelado como las esculturas grecorromanas que estudia con el padre
de Elio. La otra es la breve pero potente actuación de Michael Stuhlbarg como
el profesor en cuestión, quien sobre el final, hablando con su hijo, tiene uno
de los monólogos más hermosos y emotivos que se han escuchado en mucho tiempo y
que no es para nada habitual en casos o situaciones como esta.
La película tiene como guionista al veterano James Ivory (de
89 años) y cuenta con dos canciones originales compuestas por Sufjan Stevens.
Guadagnino –un cineasta admirado en los Estados Unidos y un tanto maltratado en
Italia, acaso por su pasado como publicitario célebre– está ahora terminando de
rodar una remake de Suspiria, de Darío Argento, película protagonizada por
Tilda Swinton que seguramente dividirá opiniones entre esos mismos territorios.
Si bien su siguiente film tiene, en principio, poco que ver con éste, es claro
que el hombre tiene el talento, el control de sus materiales y la audacia como
para lanzarse con todas las armas a su disposición a lo que venga. Aquí la
cámara vibra y baila con los personajes, quienes por momentos parecen saltar a
través de jardines y cuartos, y deleitarse escuchando a Franco Battiato o, en
una muy curiosa escena de danza, a Psychedelic Furs. Es el verano del ‘83, uno
que ambos recordarán toda su vida más allá que el tiempo los lleve por distintos
caminos. O no. Por Diego Lerer.
Martes a las 20.00 horas. Entrada $ 150. Socios gratis.
Título original Synonymes
Año 2019
Duración 123 min.
País Francia
Dirección Nadav Lapid
Guion Nadav Lapid, Haim Lapid
Fotografía Shai Goldman
Reparto Tom Mercier, Quentin Dolmaire, Louise Chevillotte, Uria Hayik, Olivier Loustau, Yehuda Almagor, Gaya Von Schwarze, Gal Amitai, Idan Ashkenazi, Dolev Ohana, Liron Baranes, Erwan Ribard, Yawen Ribard,
Productora Coproducción Francia-Israel; SBS Films, arte France Cinéma, Pie Films
Género Drama. Comedia | Inmigración
Calificación + 18 años
Sinopsis En París, las cosas no comienzan bien para Yoav. Un joven israelí que llega a la capital francesa con grandes expectativas, decidido a deshacerse de su nacionalidad lo más rápido posible. Para él, ser israelí es como un tumor que debe ser extirpado. Convertirse en francés, por otra parte, simplemente significaría su salvación. Para borrar sus orígenes, Yoav primero decide no hablar una sola palabra de hebreo. El diccionario se convierte en su mejor compañero. Las visitas a la embajada israelí le molestan. Pero el proceso también tiene sus trampas. Y la joven pareja francesa de la que se hace amigo tiene algunas ideas bastante extrañas sobre cómo ayudarlo... Basándose en sus propias experiencias, el director Nadav Lapid explora los desafíos de tratar de empezar en un nuevo país. (FILMAFFINITY)
Premios 2019
Festival de Berlín: Oso de Oro (mejor película) y Premio FIPRESCI
Festival de Sevilla: Mejor dirección
Crítica
En su primera noche en París, el joven Yoav descubre que la decisión de hacer las valijas y abandonar de mala manera su Israel natal será correspondida con una beligerancia similar por parte de su nuevo entorno. Después de meterse en un piso abandonado, un desconocido aprovecha su primer despiste para dejarle sin nada. Literalmente desnudo. En el momento en el que vemos a Yoav tapándose los genitales mientras baja por las escaleras advertimos que no deberíamos tomarnos al pie de la letra las imágenes. Primera invitación a salir de la literalidad y abrazar lo metafórico. Que, a posteriori, Yoav acepte su condición de personaje (casi cartoon) al mostrar una fidelidad casi religiosa a su indumentaria (pensemos, por ejemplo, en la emblemática gabardina de Monsieur Hulot) es otra pista que despeja dudas.
Sinónimos: Un israelí en París es una película de marcado carácter autobiográfico, pero Nadav Lapid se enfrenta a sus propias vivencias con la actitud del paciente que se estira en el diván. Es, para entendernos, un ejercicio de memoria que, sobre el papel, podría remitir a Vals con Bashir, experimento de Ari Folman para consigo mismo, en el que los recuerdos documentales se mezclaban y confundían con las pesadillas animadas. Era aquella película una libre conjunción e interpretación de géneros o, directamente, formas de entender el cine. Pues bien, en su nuevo trabajo, Lapid lleva mucho más allá esa sensación de libertad. Justamente la que su álter ego busca con desesperación. Tanto, que llega a considerar su nacionalidad como una enfermedad a la que debe aplicarse una terapia de shock. Avergonzado por su origen israelí –un país que a su entender, ha confundido el amor propio con el odio a los demás; el orgullo con la provocación–, el hombre decide apostarlo todo a la triple promesa francesa de igualdad, fraternidad y la tan cacareada libertad. Para ello, jura no volver a pronunciar jamás una sola palabra en hebreo.
Sinónimos: Un israelí en París se mueve con la inseguridad de quien teme estar destruyendo las reglas gramaticales que está empleando. En este sentido, su actor protagonista, Tom Mercier, da una lección magistral de adaptación a un medio en el que, para hacer la jugada aún más redonda, es un recién llegado. Su acento, su gesticulación, su caligrafía, su mirada… todo lo que propone su cuerpo es el fiel reflejo de una película que observa con la curiosidad, el arrojo y el miedo de quien apenas está aprendiendo a observar. Sinónimos: Un israelí en París surge del desarraigo, de la pérdida de una identidad que exige ser sustituida por otra, pese a la resistencia de la memoria. La película se articula a través de la invocación de los recuerdos del protagonista: historias de argumento y naturaleza imprevisibles. En una escena, presenciamos una revolución fallida en una embajada de Israel; en la siguiente, una metralleta se pone a cantar el tema Sympathique, de la orquesta Pink Martini.
El resultado de todo esto es tan estimulante como potencialmente frustrante, pues en muchas ocasiones Lapid parece dirigirse exclusivamente a los suyos, o a él mismo… quizás para no olvidar. Dicho de otra manera, Sinónimos: Un israelí en París se formula como un video-collage memorístico en el que el autor parece emular al mejor Nanni Moretti. La narración luce como una amalgama de momentos que se vivieron, que se desearía haber vivido y que se están viviendo. El director y Yoav se desnudan por igual para desnudar aquello que están mirando. Sinónimos: Un israelí en París no se conforma con ser un diario autobiográfico, sino que aspira a hablar en plural gracias a la universalidad de sus temas y a la importancia geopolítica de un escenario que deviene personaje. La Marsellesa se canta descompasadamente, con acento vietnamita, se suceden las carreras en el metro con sirenas de fondo y el laicismo se destapa como otra religión con posibles derivaciones fanáticas. Francia, ese melting pot, como vanguardia de Europa; como banco de pruebas de un mundo que debe mostrarse responsable ante su obligación casi moral de acoger, y de entender que todo ser humano es sinónimo del que está a su lado. Escrito por Víctor Esquirol.
Martes a las 20.00 horas. Entrada $ 150. Socios gratis.
Título original Allied
Año 2016
Duración 124 min.
País Estados Unidos
Dirección Robert Zemeckis
Guion Steven Knight
Música Alan Silvestri
Fotografía Don Burgess
Reparto Brad Pitt, Marion Cotillard, Jared Harris, Daniel Betts, Lizzy Caplan, August Diehl, Simon McBurney, Thierry Frémont, Matthew Goode, Anton Lesser, Marion Bailey, Camille Cottin, Charlotte Hope
Productora Coproducción Estados Unidos-Reino Unido; GK Films, Paramount Pictures
Género Thriller. Drama. Romance | Años 40. II Guerra Mundial. Espionaje
Calificación + 12
Sinopsis Año 1942 en el protectorado francés de Marruecos, durante la Segunda Guerra Mundial. Max (Brad Pitt) es un espía canadiense del bando aliado que llega a Casablanca y se hace pasar por marido de Marianne (Marion Cotillard), una francesa miembro de la resistencia con buenas relaciones con el régimen de Vichy. Ambos deberán cumplir una peligrosa misión en el norte de África por órdenes de Londres. (FILMAFFINITY)
Premios 2016
Premios Oscar: Nominada a mejor vestuario
Premios BAFTA: Nominada a mejor diseño de vestuario
Critics Choice Awards: Nominada a mejor vestuario
Satellite Awards: Nominada a mejor dirección artística y mejor sonido
Crítica:
'Aliados' es una película testarudamente anclada en el pasado, y no solo por la meticulosidad con la que reconstruye ciudades devastadas por la batalla en los años cuarenta sino sobre todo porque la película misma es, deliberadamente, algo parecido a una reliquia: el tipo de 'thriller' que solía hacerse hace siete décadas, lleno de amores y traiciones y hombres y mujeres glamurosos que pretenden ser gente que no son y luego descubren haberse convertido en aquello que fingían ser, y mientras eso sucede, ninguna identidad está libre de sospecha.
En concreto, a juzgar por su premisa, 'Aliados' parece tratar de posicionarse como una variación de 'Casablanca' (1942) —nadie podrá acusar al director Robert Zemeckis de no ponerse el listón alto—. Su peripecia argumental arranca precisamente en 1942 en Casablanca, adonde dos asesinos letales han sido enviados para hacerse pasar por un matrimonio de simpatizantes nazis y usar esa fachada para matar a un embajador alemán y a cualquiera que luzca un brazalete con la esvástica estampada. Él, Max (Brad Pitt), es un operativo quebequés empleado por la Inteligencia británica; ella, Marianne (Marion Cotillard), es miembro de la resistencia francesa.
La regla de oro que ambos acuerdan es que su relación no debería ir más allá de lo puramente profesional, pero dos personas tan listas deberían saber que nadie pagará 10 euros para ver a Pitt y a Cotillard en pantalla manteniendo las distancias. De modo que la relación entre ellos se pone más caliente que el siroco. En vísperas de su misión mortal, conducen hasta las dunas y dan rienda suelta a la pasión en el asiento delantero, la cámara dando giros febrilmente a su alrededor mientras, fuera del coche, una tormenta de arena toscamente generada por ordenador funciona como metáfora del fragor sexual —o del cabreo que debió de agarrarse Angelina al ver la escena—. Ese momento es ejemplar por el modo en que se sitúa a medio camino entre el retrato de emociones y el despliegue técnico; y ahí, de entrada, radica uno de los problemas de 'Aliados'. Lo que quizá debería haber sido una mirada privada e íntima a los engaños que se acumulan en un tiempo de guerra y en un matrimonio, se ve inflado, por la necesidad de atraer al cine a amantes del 'blockbuster', a base de aparatosos efectos especiales, que tan bien encarna otra escena en la que un avión se estrella arbitrariamente cerca de la casa londinense que, 45 minutos de metraje después, Marianne y Max comparten.
Max (Brad Pitt) es un operativo quebequés empleado por la Inteligencia británica; ella, Marianne (Marion Cotillard), es miembro de la resistencia francesa Porque, una vez completada su misión, los espías deciden transformar su matrimonio de pega en uno de verdad, y 'Aliados' deja de ser cine de acción para convertirse en un retrato de domesticidad en tiempos de guerra. Después tienen un hijo. Y, después, Max es informado de que Marianne es sospechosa de trabajar para los nazis. Y de que, si esas sospechas resultan confirmarse, él mismo tendrá que matarla. Devastado, inicialmente no da crédito a las acusaciones pero, poco a poco, empieza a preguntarse si ella ha estado engañándole desde el principio. Y, mientras lo observa, la película trata de ilustrar cómo la duda puede envenenar toda relación sentimental, pero especialmente una entre personas que se ganan la vida mintiendo y matando. Al tiempo que Max emprende una serie de misiones secretas para limpiar el nombre de su esposa y se ve situado en medio del conflicto entre su deber patriótico y su amor familiar, 'Aliados' establece parentescos con títulos de Hitchcock como 'Sospecha' (1941) y 'Encadenados' (1946). Lástima que, por muchos trucos que maneje para generar tensión, Zemeckis no sea ningún maestro del suspense. Alejandro Alegré en El Confidencial