al culminar otro año es ocasión de comentar algunas de las
actividades realizadas (y otras a realizar).
Este año inauguramos nuestro salón de festejos, y también
las mejoras en la sala (cielo raso, pinturas,pantalla, etc.).
En el próximo receso de verano, vamos a colocar en el
escenario una “parilla”de luces. Esto
nos permitirá utilizar mas asiduamente
la sala, y con otros fines.
Ya todos hemos visto lo linda y confortable que esta nuestra
sala propia, y pensamos que esta sub utilizada.
Para eso es que mejoraremos el escenario, con el fin de
realizar conciertos, teatro, charlas ,etc.
Como siempre, la comisión directiva les desea felices
fiestas, deseando contar con ustedes para el próximo año (además de pedirles
que arrimen un nuevo socio).
Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original El cuento de las comadrejas
Año 2019
Duración 129 min.
País Argentina
Dirección Juan José Campanella
Guion Juan José Campanella, Darren Kloomok (Historia
original: Augusto Giustozzi, José A. Martínez Suárez)
Música Emilio Kauderer
Fotografía Félix Monti
Reparto Graciela Borges, Oscar Martínez, Luis Brandoni,
Clara Lago, Marcos Mundstock, Nicolás Francella, Maru Zapata
Género Comedia. Intriga. Drama | Remake. Comedia negra
Clasificación: + 15 años
Sinopsis Remake de la película 'Los muchachos de antes no
usaban arsénico', cuenta la historia de una bella estrella de la época dorada
del cine, un actor en el ocaso de su vida, un escritor cinematográfico
frustrado y un viejo director hacen lo imposible por conservar el mundo que han
creado en una vieja mansión ante la llegada de dos jóvenes que presentan una
amenaza que lo puede poner todo en peligro. (FILMAFFINITY)
Premios
2019: Festival de La Habana: Selección oficial largometrajes
a concurso
Critica:
Para su primer proyecto en cine y con actores, desde el
Oscar de El secreto de sus ojos, Juan José Campanella eligió un homenaje al
cine o, si se quiere, a un tipo del cine. Es una remake de Los muchachos de
antes no usaban arsénico, una película de José Martínez Suárez (sí, el hermano
de Mirtha Legrand) que se estrenó en el infausto 1976 argentino, lo que marcó
su suerte y la convirtió en un clásico de culto.
A Campanella le encantó y ahora, con algunos retoques,
vuelve sobre esa historia de una mujer que convive con tres amigos que tienen
un método letal de librarse de lo que les molesta. Ahora están Graciela Borges,
como una diva del cine argentino que vive en un mansión (que es otro personaje)
a lo Norma Desmond con su esposo (Luis Brandoni), un secundario de sus
películas, su director (Oscar Martínez) y su guionista (Marcos Mundstock).
Soportan una beligerante y sarcástica convivencia que se verá alterada por el
atropello de la modernidad disfrazada de especulación inmobiliaria.
Sobre esa estructura, Campanella desarrolla una comedia
tirando a negra, que se aprovecha del carisma de sus protagonistas que se
divierten y se nota. Las referencias más claras, además del cine popular
argentino, son las delicadas comedias británicas de los estudios Ealing y la
comedia italiana de, por ejemplo, Mario Monicelli.
O sea que, como decía alguien, la base está porque además
los actores están muy bien y juegan cómodos, los chistes verbales abundan y
Campanella dirige con cierta inventiva.
Cuando se mantiene en su mejor rumbo, es eficaz y divertida
y destila amor al cine. Y eso siempre hace bien. Fernan Cisnero en El País
Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original Campeones
Año 2018
Duración 124 min.
País España
Dirección Javier Fesser
Guion David Marqués, Javier Fesser
Música Rafael Arnau
Fotografía Chechu Graf
Reparto Javier Gutiérrez, Juan
Margallo, Luisa Gavasa, Jesús Vidal, Daniel Freire, Athenea Mata, Roberto
Chinchilla, Alberto Nieto Ferrández, Gloria Ramos, Itziar Castro, Vicente Gil,
Luis Bermejo, Chani Martín, Mariano Llorente, Laura Barba
Género Comedia. Drama
Clasificación ATP
SinopsisMarco, un entrenador profesional de
baloncesto, se encuentra un día, en medio de una crisis personal, entrenando a
un equipo compuesto por personas con discapacidad intelectual. Lo que comienza
como un problema se acaba convirtiendo en una lección de vida. (FILMAFFINITY)
Premios 2018-19
3 Premios Goya: Mejor película,
actor revelación (Vidal) y canción. 11 nom.
Premios Ariel: Nominada a mejor
película iberoamericana
Premios Feroz: Mejor comedia. 4
nominaciones
Premios Forqué: Mejor película y
Premio al cine en educación en valores
Premios Platino: Premio Cine y
Educación en Valores. 5 nominacione
Crítica:
Me asaltan sensaciones extrañas
durante el metraje de esta película. Me sorprende la audacia expresiva del
director Javier Fesser en el arranque y me planteo cómo va a salir de un jardín
tan peligroso. El protagonista, segundo entrenador de un equipo de baloncesto,
vocacionalmente problemático consigo mismo y con los demás, eterno metepatas,
debe redimir su pena por haber tenido un accidente de tráfico en estado etílico
prestando servicios sociales, consistentes en entrenar a un grupo de
discapacitados. Pero este señor, sin filtros entre lo que piensa y lo que dice,
se refiere a ellos con descripciones que actualmente suenan a trueno, tan
políticamente incorrectas como subnormales y mongólicos. De acuerdo, esto sale
de la abrupta boca de un personaje de ficción que sabemos mostrará finalmente
un corazón de oro y su respeto, admiración y cariño hacia esta pandilla aquejada
con taras físicas y mentales, pero algún espíritu agotadoramente sensible puede
juzgar inadmisible que se pronuncien los viejos y anatemizados términos.
Y desde las primeras secuencias
reconoces el muy personal sentido del humor de Javier Fesser, rozando el
surrealismo en lenguaje y situaciones, independientemente que los personajes
sean de animación o de carne y hueso, las características y el tono de El
milagro de P. Tinto, La gran aventura de Mortadelo y Filemón y Mortadelo y
Filemón contra Jimmy el Cachondo. Todas ellas han dispuesto de múltiple y
regocijado público. A mí me cuesta disfrutar con ese universo, aunque reconozco
la insólita e inquietante personalidad de su autor. Sin embargo, su vena dura y
trágica me provocó escalofríos y piedad en Camino.
Campeones, que veo y escucho con
cierto agrado, me despierta mucha curiosidad en cuanto a la reacción que
tendrán los espectadores en su estreno comercial. En los pases de prensa la
risa no es muy popular. Y sabemos que esa reacción es contagiosa, que la
comedia y el cine cómico alcanzan su esplendor en una sala repleta de público
normal.
También me ocurre en la primera
visión de esta película algo patético, que me despierta alarmas sobre los
estragos que me provoca la vejez y el machaqueo. Lo percibía en la desmemoria,
las lagunas mentales y otras consecuentes fatalidades, pero lo que me ocurrió
con "Campeones" me deja anonadado. Y es que durante la proyección
pensaba que el grupo de discapacitados lo interpretaban actores y actrices
profesionales absolutamente creíbles. También admiro el maquillaje, la
peluquería, la caracterización de sus personajes. Así lo cuento en un programa
de radio en directo. Mi amigo Carles Francino me revela con tacto, pero también
firmeza, que no son intérpretes profesionales, sino que todos ellos padecen
discapacidad en la vida real. Me quedo pasmado, no sé dónde meterme, es que ya
no me entero de nada. Recuperado del susto, aumenta mi admiración hacia la
capacidad de riesgo y el espléndido trabajo que ha realizado Javier Fesser con
ellos, acompañando al siempre modélico Javier Gutiérrez. Igualmente ha sorteado
otros peligros como el ternurismo o el tono sensiblero que podría acompañar al
delicado tema. Es una película extraña. En el buen sentido.
Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis. Título original Dolor y gloria Año 2019 Duración 108 min. País España Dirección Pedro Almodóvar Guion Pedro Almodóvar Música Alberto Iglesias Fotografía José Luis Alcaine Reparto Antonio Banderas, Asier Etxeandia, Penélope Cruz, Leonardo Sbaraglia, Julieta Serrano, Nora Navas, Asier Flores, César Vicente, Raúl Arévalo, Neus Alborch, Cecilia Roth, Pedro Casablanc, Susi Sánchez, Eva Martín, Julián López, Rosalía, Francisca Horcajo Género Drama | Cine dentro del cine. Clasificación: + 15 años Sinopsis Narra una serie de reencuentros en la vida de Salvador Mallo, un director de cine en su ocaso. Algunos de ellos físicos, y otros recordados, como su infancia en los años 60, cuando emigró con sus padres a Paterna, un pueblo de Valencia, en busca de prosperidad, así como el primer deseo, su primer amor adulto ya en el Madrid de los 80, el dolor de la ruptura de este amor cuando todavía estaba vivo y palpitante, la escritura como única terapia para olvidar lo inolvidable, el temprano descubrimiento del cine, y el vacío, el inconmensurable vacío ante la imposibilidad de seguir rodando. "Dolor y Gloria" habla de la creación, de la dificultad de separarla de la propia vida y de las pasiones que le dan sentido y esperanza. En la recuperación de su pasado, Salvador encuentra la necesidad urgente de volver a escribir. Premios 2019
Festival de Cannes: Mejor actor (Antonio Banderas)
Premios del Cine Europeo: Nominada a mejor film, director, guion y actor
Premios Goya: 16 nominaciones, incluyendo mejor película y director
Premios Feroz: 10 nominaciones, incluyendo mejor película y director
Premios Forqué: 2 nominaciones: mejor película y actor (Banderas) Crítica:
No, la madre de Pedro Almodóvar no se murió hace pocos años, suscitando una crisis creativa prolongada que duró hasta que produjo, como un acto de superación y catarsis, esta película autobiográfica. La madre de Almodóvar murió en 1999, Dolor y gloria es su octavo largometraje desde entonces y se lanza pasados unos razonables tres años luego de Julieta (2016). Tampoco residió cuando niño en Valencia: el pueblo al que se mudó con la familia y donde tuvo su primer contacto con el cine fue Cáceres, en Extremadura. Vaya uno a saber si otros detalles contados en esta película se corresponden o no con el Almodóvar empírico, y si realmente viene sufriendo los dolores físicos y existenciales que aquejan a su personaje protagónico.
Aun así es obvio que el personaje de Salvador (Antonio Banderas) es el álter ego de Almodóvar: es un renombrado director español que vive en Madrid y es homosexual. Se están celebrando los 30 años de un clásico suyo, y esa película –que en nuestro mundo real tiene la edad de Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) o de ¡Átame! (1990)– tiene el almodovariano y sexy título Sabora. Una película sobre un álter ego, que es un cineasta en crisis, pudo ser un gesto felliniano: Almodóvar dijo que eligió a Antonio Banderas para el papel porque es su Marcello Mastroianni, y quienes hayan tenido la convicción de haber visto una obra confesional no tienen por qué desilusionarse: la versión ficcionalizada puede ser la elaboración ideal de verdades más verdaderas que lo factual. Por ejemplo, esa casa-cueva escarbada en la roca, característica de Paterna, es un entorno uterino que en términos visuales puede expresar aspectos que quizá la casa real de Almodóvar no tuvo.
Dolor y gloria es tan profundamente emotiva, y revuelve elementos sensibles con los que tanta gente se puede identificar, que cuesta imaginar que sea una construcción ficticia. Por otro lado, esa emotividad está alcanzada en una forma relativamente discreta, sin esas vueltas melodramáticas camp que se asocian con el estilo más característico del director, y eso también contribuye a la sensación de realidad. Incluso lo ingenioso del guion está disfrazado y no puesto de relieve como en tantas otras ocasiones. Cuando, a posteriori, pensamos un poco, podemos contemplar el giro de esos eventos, que parecen casuales cuando los vemos en la pantalla: las celebraciones de Sabora conducen al reencuentro con Alberto, que llevan a Salvador a probar heroína, y eso posiblemente contribuya a evocar los recuerdos de la infancia. Este acercamiento con Alberto lo lleva a escribir una obra teatral, que será el disparador para reencontrarse con Federico y que conectará doblemente con la intención de hurgar en los primeros deseos homoeróticos de cuando era niño, y a revisar el vínculo con su madre y el dolor por su muerte, y, a su vez, a pelear contra la adicción y a recuperar el ánimo para filmar.
Qué película más intensa. Más arriba aludí a su discreción, y eso puede parecer contradictorio. Pero tiene que ver con un diálogo entre Salvador y Alberto, en el que comentan que la mejor actuación no es la del actor que llora, sino del que da a entender que está conteniendo el llanto. Y el film está hecho en este tono. Para dar cuenta de su riqueza necesitaría el doble de espacio, pero intento dar una idea: imagínense lo que puede hacer Almodóvar, ese maestro en representar y hacer palpable la pasión y el deseo, con la escena en que Salvador se reencuentra con el tipo que fue su pareja hace más de 30 años, al que no ve desde entonces, y que, en su recuerdo, fue el amor más intenso de su vida. O con el flashback en el que se acumulan breves escenas de los últimos días de la madre, en los que Salvador tiene la oportunidad de cuidarla, despedirla y tratar de decir algunas de las muchas cosas que siempre quedan pendientes frente a alguien a quien se le debe la vida. Y otra situación más: imagínense encontrarse, pasado medio siglo y por la vía de una casualidad casi mágica, con un cariñoso regalo perdido de quien fue una especie de amor platónico infantil y de quien uno nunca más supo nada. Esas escenas, además, ganan espesor con las actuaciones que ese brillante director de actores extrajo de un reparto espectacular: Antonio Banderas hace el mejor papel de su vida (ganó un merecidísimo premio como mejor actor en el último Cannes, donde la música de Alberto Iglesias también fue premiada), y por ahí andan los desempeños espectaculares de Penélope Cruz, Leonardo Sbaraglia, Asier Etxeandia y Julieta Serrano.
Todo eso está alimentado, como siempre, por la sensualidad de la filmación: esa fiesta de colores fuertes y de grafismos potentes. El rojo-Almodóvar obviamente predomina, y en la escena del reencuentro, luego de recibir la llamada por el intercomunicador del edificio, Salvador mira expectante el ascensor (rojazo) mientras aguarda que surja Federico. Es un gusto aparte abstraer la mente de la narrativa y contemplar los detalles juguetones de la puesta en escena (ese plano en que la rubia Mercedes está con su taza amarilla al lado de Salvador, de camisa azul con una taza azul).
Otros aspectos, en cambio, son más que ornamentos para la vista y se cargan de simbolismo: los créditos de presentación combinan insinuaciones de agua y de pantalla de cine. Poco después veremos a Salvador en una piscina, y el agua azul, que rima con la presentación, también insinúa el entorno uterino, que se vinculará con su madre. El travelling sobre la línea del fondo de la piscina también va a rimar con el paseo de la cámara por la cicatriz de su operación de columna. A la madre la veremos por primera vez al borde del agua, lavando ropa, en uno de esos flashbacks que, como veremos, son flashforwards (pero esto no lo puedo explicar sin estropear la sorpresita del final de la película). En esa escena el amor materno se casa con hispanidad: esas mujeres más bellas que no sé qué, de pronto, empiezan a tararear y hacer gestos de baile flamenco, en lo que bien podría ser una escena de Carmen. La escena más fuerte vinculada al primer intenso deseo erótico se va a dar en la cueva-útero y también involucrando al agua. Guilherme de Alencar Pinto en La Diaria
Sinopsis Diez años después de ganar un título mundial de
fisiculturismo, Antonio Osta (43) vive austeramente con su hijo Juanjo (17) en
el pueblo rural donde nació. Arrastrando un problema renal severo, está
atrapado en el limbo entre su pasado de gloria y la imposibilidad de volver a
ser quien fue. A través de una historia centrada en el vínculo padre-hijo, El
campeón del mundo propone un retrato humano sobre las masculinidades y las
cicatrices del triunfo. (FILMAFFINITY)
Crítica:
Diez años después de ganar un título mundial de
fisiculturismo en Rusia y haber sido una estrella de su deporte en México,
Antonio Osta (43) vive austeramente en el pueblo rural de Uruguay donde se
crió. Ahí convive con su hijo Juanjo (17), un adolescente sensible que lo
acompaña y lo confronta sin tapujos. Arrastrando un problema renal severo que
le impide volver a competir, Antonio está atrapado en el limbo entre su pasado
de éxito y la imposibilidad de volver a ser quien fue. Sin embargo, no está
dispuesto a cambiar su estilo de vida aún a riesgo de perderla. Buscando
reinventarse, con la esperanza de ofrecerle un futuro mejor a su hijo, Antonio
planea regresar a México, donde quizás pueda revivir sus días de gloria.
Los directores Federico Borgia y Guillermo Madeiro han
contado que conocieron a Antonio en 2013, mientras buscaban un actor con sus
características físicas para su primer largometraje de ficción. Debía ser un
forzudo enorme y, al mismo tiempo, un alma sensible y frágil. Encontraron en
Osta lo que buscaban, pero pronto entendieron que el hombre era más interesante
que la ficción que habían imaginado, A partir de ahí, el documental surgió casi
naturalmente.
“Nuestra motivación para hacer esta película surge del
magnetismo de Antonio Osta, de la pura intuición y convicción de que era un
gran personaje para una película.”, explican los cineastas. * “La obra nace a
partir del vínculo entre Antonio y nosotros, pero termina siendo consecuencia,
sobre todo, del proceso creativo y emocional que vivimos al enfrentarnos a los
hechos que el mundo que decidimos retratar nos puso delante”. Extraido de cinemateca.org.uy
Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original Quién te cantará
Año 2018
Duración 125 min.
País España
Dirección Carlos Vermut
Guion Carlos Vermut
Música Alberto Iglesias
Fotografía Eduard Grau
Reparto Najwa Nimri, Eva Llorach, Carme Elías, Natalia de
Molina, Julián Villagrán, Vicenta N'Dongo, Inma Cuevas, Ignacio Mateos,
Catalina Sopelana
Género Drama. Intriga | Música. Melodrama
Clasificación: + 16
Sinopsis Lila Cassen (Najwa Nimri) era la cantante española
con más éxito de los noventa hasta que desapareció misteriosamente de un día
para otro. Diez años después, Lila prepara su triunfal vuelta a los escenarios
pero, poco antes de la esperada fecha, pierde la memoria al sufrir un
accidente. Violeta (Eva Llorach) vive dominada por su conflictiva hija Marta
(Natalia de Molina). Cada noche escapa de su realidad haciendo lo único que la
hace feliz: imitar a Lila Cassen en el karaoke donde trabaja. Un día Violeta
recibe una fascinante propuesta: enseñar a Lila Cassen a volver a ser Lila
Cassen. (FILMAFFINITY).
Premios 2018
Premios Goya: Mejor actriz revelación (Llorach). 7
nominaciones
Premios Feroz: Mejor actriz (Llorach), música, tráiler y
cartel. 8 nominaciones
Festival de San Sebastián: Sección Oficial, Premio Feroz Zinemaldia
Premios Forqué: Mejor actriz (Eva Llorach)
Premios Gaudí: Nominada a mejor actriz (C. Elías),
fotografía y dir. Artística
Crítica: En concreto es la historia de Lila, una cantante
aquejada de amnesia tras un intento de suicidio e incapaz de reconectar con lo
que la condujo al estrellato; y también la de su fan más ferviente, Violeta,
una madre soltera que trabaja en un bar para mantener a su abusiva hija y que
es contratada para enseñar a Lila a volver a ser Lila. A medida que ambas
mujeres trabajan juntas, los límites entre sus respectivas personalidades se
difuminan, y va emergiendo una estrella del pop que quizá ya no sea la Lila del
pasado.
Mientras desarrolla esa relación simbiótica, Vermut habla de
relaciones maternofiliales complejas y deseos soterrados y otros temas que el
madrileño ya trató en Diamond Flash y Magical Girl, pero tratándolos solo como
meros apuntes. En realidad, Quién te cantará muestra menos interés real en la
exploración psicológica o emocional que en funcionar a la manera de un
artefacto narrativo. Y eso queda claro no solo por su citada condición de
pastiche sino también porque en su conjunto da la sensación de haber sido
diseñada prestando más atención a una colección de piezas y mecanismos que al
todo dramático que esas piezas y esos mecanismos conforman, en parte porque
cada simetría y cada metáfora del relato resultan excesivamente obvias y
forzadas.
Y pese a ello, en todo caso, Quién te cantará se las acaba
arreglando para ofrecer una reflexión intrigante y a ratos fascinante sobre lo
que nos hace ser lo que somos, y sobre cómo nuestra identidad se va
reconfigurando a partir de lo que consumimos y aquellos a quienes imitamos; y
sobre cómo, pese a lo desoladora que pueda parecer, la fanática idolatría puede
proporcionar un propósito a las vidas de quienes la practican.
Guion Olivia Neergaard-Holm, Sebastian Schipper (Historia:
Sebastian Schipper, Olivia Neergaard-Holm, Eike Frederik Schulz)
Música Nils Frahm
Fotografía Sturla Brandth Grøvlen
Clasificación: S/D
Reparto Laia Costa, Frederick Lau, Franz Rogowski,
Maximilian Mauff, Burak Yigit, Nadja Laura Mijthab
Género Thriller. Drama | Robos & Atracos
Clasificación: + 16 años
Sinopsis Rodada en un único plano secuencia, el film tiene como
escenario el famoso barrio berlinés de Kreuzberg. La cámara es testigo de todo
lo que le pasa a la joven Victoria, una joven española de Berlín, durante dos
horas de su vida: desde las cuatro de la mañana hasta las seis: desde que
conoce a cuatro jóvenes para los que la noche acaba de empezar, y cómo en ese
breve periodo de tiempo le suceden cosas que darán un giro total a su vida.
(FILMAFFINITY)
Premios 2014-15
Festival de Berlín: Contribución artística
sobresaliente (ex-aequo)
Premios del Cine Europeo: Nom. a Mejor película,
director y actriz (Costa)
Festival de Sitges: Sección oficial largometrajes
6 Premios Lola Cine Alemán, inc. mejor película,
director, actor y actriz
Premios Gaudí: Mejor actriz (Laia Costa)
Critica:
“Victoria” cuenta la historia de una chica madrileña de
dicho nombre, que a la salida de un boliche conoce a un grupo de chicos que
harán que su estadía en Berlín cambie para siempre. Ya desde el comienzo, y
sobre todo a partir del encuentro con los alemanes, uno sospecha que las cosas
no resultarán bien para Victoria. Y efectivamente el momento de fiesta se va a
ver teñido por una deuda del pasado de uno de los chicos del grupo. Aunque al
principio la historia parezca ir por un rumbo (con un ritmo más lento y toques
de comedia romántica), termina dando un giro hacia el suspenso y la acción.
“Victoria” nos mantiene tensos y al borde del asiento en
todo momento. Al principio porque creemos que en cualquier momento pasa algo, y
después, porque no dejan de pasar cosas, atrapándonos completamente.
Una de las particularidades de la película es que está
filmada con un solo plano secuencia, algo original que pudimos ver también en
el film ganador del Oscar, “Birdman”. Y está realizado con mucha perfección; se
nota el trabajo detrás, ya que filmar 140 minutos de una vez (aunque se
realizaron tres tomas distintas para terminar eligiendo una) y que salga bien
es algo complejo. Esto permite además que el relato se vuelva muy dinámico,
intenso y frenético y que nos veamos involucrados también desde la fotografía.
Con respecto a las actuaciones, todo el elenco se encuentra
muy correcto. Cada personaje tiene un estilo distinto, con un momento en el
cual se destaca. Pero sin duda los protagonistas son los que más resaltan en el
film. A Frederick Lau, quien interpreta a Sonne, el líder de la banda, lo pudimos
ver en otra película alemana “La Ola”, donde realiza un impecable labor y en
este film se encuentra nuevamente a la altura; mientras que Laia Costa, quien
encarna a Victoria, compone un gran personaje, donde el hecho de conocer a
alguien luego de tres meses de soledad en un país extranjero puede más que
cualquier acto ilegal a punto de cometer. Laia muestra una fortaleza en
Victoria, que frente a los peores momentos es la persona del grupo que se
mantiene más entera y racional, pero que también presenta una gran
vulnerabilidad y frustración.
Joyas como esta, que nos ofrecen una historia fuerte,
intensa y atrapante, bien construida, filmada con excelencia, con grandes
actuaciones y que no podes sacarle los ojos de encima, valen la pena mirar.
Reparto
Armie Hammer, Dev Patel, Jason Isaacs, Nazanin Boniadi, Angus McLaren, Anupam
Kher, Natasha Liu Bordizzo, Tilda Cobham-Hervey, Suhail Nayyar, Rodney Afif,
Zenia Starr, Nagesh Bhonsle, Sachin Joab, Alex Pinder, Adithi Kalkunte, Gaurav
Paswala, Ansuya Nathan, Yulian Shchukin, Abhiroy Singh, Devyani Cm
Género Thriller. Drama | Basado en hechos reales.
Terrorismo. Secuestros / Desapariciones
Clasificación: +18
Sinopsis Mumbai, 2008. Los huéspedes del hotel Taj Mahal
Palace viven momentos de terror. Un grupo de terroristas paquistaníes invade el
lugar y mantiene a las personas como rehenes durante 68 horas. Desesperados, un
grupo de funcionarios y huéspedes toman coraje para intentar revertir la
situación. (FILMAFFINITY)
Crítica:
El 26 de noviembre de 2008, la
ciudad de Mumbai se vio aterrorizada por una serie de ataques coordinados,
perpetrados por diez jóvenes paquistaníes que, según se supo después, habían
sido entrenados por la organización yihadista Lashkar-e-Taiba. Del total de 12
incidentes en distintas partes de la ciudad, el que más se prolongó y generó la
mayor cantidad de víctimas fue el copamiento del lujoso hotel Taj por cuatro de
los terroristas, con la intención de matar a todos los que estuvieran allí
(unos cientos de personas). Luego de muchísimas horas y más de 30 muertos, las
fuerzas especiales de seguridad de India finalmente llegaron al lugar, lograron
tomarlo y matar a los asesinos.
Esta es por lo menos la quinta
película de ficción sobre estos ataques (y la segunda producida principalmente
en Australia), pero fue la que tuvo la distribución internacional de mayor
alcance, probablemente debido a la participación de Estados Unidos en la
producción. Hotel Mumbai muestra el arribo del grupo de terroristas en una
lancha inflable a una playa de Mumbai, da una primera idea de la extensión de
los ataques, ejemplificados en las masacres en la estación de tren Chhatrapati
Shivaji, en el café Leopold y en algunos de los ametrallamientos aleatorios de
peatones en las calles, hasta que se concentra en el espacio amplio pero
confinado del hotel.
Por un lado, la película integra
una especie de género más o menos reciente, que es la reconstitución
históricamente fiel de ataques terroristas (se puso de moda con Vuelo 93, de
Paul Greengrass, 2006, aunque ya existía antes). Pero está mezclada con un
componente mucho más banal de cine catástrofe, trabajado de una manera bien
elemental. Así que la película empieza describiéndonos los distintos personajes
que luego servirán de focos de identificación y para llevar adelante las líneas
de acción concomitantes (y que a veces convergen y luego vuelven a divergir).
Mientras la música boba intenta manipularnos con sus clichés para orientarnos
con respecto a lo tierno, lo preocupante, lo ominoso o lo muy dramático, vemos
a Arjun y sabemos que es bueno, porque está interpretado por la estrella
internacional Dev Patel –quien, de por sí, ya tiene tremenda cara de bueno–,
porque cuida a su hijito chico y su mujer, muy dulce, está embarazada. En el
correr de la película todo lo que hará el personaje será generoso, corajudo,
correcto, diplomático (véase la manera como lleva adelante la situación con la
señora inglesa asustada por su exótico turbante de sij). Vemos también a la
pareja de turistas con un bebito y la niñera. Vemos la eficacia y dedicación
del personal del hotel, encarnado sobre todo en el jefe de cocina (el 501er rol
cinematográfico del venerable ícono de Bollywood Anupam Kher, con el carisma
habitual). La película tiene toda la apariencia de haber contado con un fuerte
apoyo económico del grupo Taj, porque insiste en mostrar las bellezas del
hotel, la dedicación del personal y, en el epílogo, dedica unos minutos a
mostrar que todo lo que vimos destruirse se reconstituyó y ahora está
funcionando de vuelta a las mil maravillas. Además la película, si no me falló
la atención, omite toda referencia a la competencia (el hotel Oberoi Trident,
atacado al mismo tiempo que el Taj).
Hay otros aspectos de la película
que están simplificados. El ataque al Taj se extendió por tres noches y dos
días (de las 23 horas del 26 de noviembre a la mañana del 29), y aquí se
condensa en una noche terrorífica, lo cual queda mucho más cinematográfico. Más
allá de la banalidad de los recursos de cine catástrofe, en términos generales
informa sobre un episodio terrible que aquí no se difundió tanto y mayormente
cayó en el olvido, y además genera un clima muy angustioso referido a lo
caótico de verse atrapado en un episodio como estos sin entender bien qué está
pasando, y lo terrorífico que es enfrentar a gente que se planta por fuera de
los paradigmas de conducta que hacen al mundo vivible (empatía, propósitos
desde los cuales uno podría llegar a negociar, apego a la propia vida,
etcétera).
Más allá del costado cine
catástrofe, la película esquiva elementos de acción heroica. No hay ningún
Bruce Willis entre los huéspedes o empleados del hotel. Los heroísmos son del
tipo más modesto (prescindir de la oportunidad de huir para ayudar a otros,
intentar establecer la calma) y, al parecer, responden más o menos a hechos que
sí ocurrieron.
Lo interesante es que se esquivan
maniqueísmos fáciles. Los terroristas se muestran como religiosos sinceros (uno
de ellos se rehúsa a revisar el sutién de una mujer a la que acaba de fusilar),
y la película insiste en mostrar que se trata de gente oriunda de una vida
miserable, que jamás había tenido contacto, por ejemplo, con un inodoro
moderno. El contraste entre la pobreza extrema de los orígenes de esos jóvenes
paquistaníes y la opulencia del hotel es uno de los factores usados por sus
instructores para generar resentimiento e incitar la deshumanización de sus
víctimas. Entre los personajes hay uno especialmente curioso: un millonario
ruso antipático, prepotente y machista que estaba preparando una orgía con
prostitutas en su habitación. Casi todas sus acciones son egoístas, y cuando se
vuelve generoso es para ayudar a la bellísima Zahra, seguramente motivado por
el propósito de seducirla si por ahí lograban zafar. Ese tipo horrible, sin
embargo, va a ser el que protagonice los actos de enfrentamiento más netos con
los terroristas. Y sobre todo, el que diga la frase más formidable de toda la
película: cuando Hermant Oberoi le dice que estará rezando por él, él contesta,
en forma groseramente antipática pero conceptualmente precisa, que no le
importan los rezos porque, en definitiva, es por culpa de los rezos que ellos
se encuentran en esa situación.
Sinopsis El documental aborda la compleja temática indígena
en Uruguay a través de la historia de Roberto y Mónica, dos descendientes de
charrúas que reivindican sus raíces y vuelven la mirada hacia la historia para
cuestionar el presente. En una sociedad que niega parte de su origen, la
búsqueda de la identidad se convierte en un desafío. (FILMAFFINITY)
Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original Almanya - Willkommen in Deutschland
Año 2011
Duración 97 min.
País Alemania
Dirección Yasemin Samdereli
Guion
Nesrin Samdereli, Yasemin Samdereli
Música Gerd
Baumann
Fotografía
The Chau Ngo
Reparto
Fahri Ögün Yardim, Demet Gül, Vedat Erincin, Lilay Huser, Denis Moschitto,
Petra Schmidt-Schaller, Aylin Tezel, Manfred-Anton Algrang, Aliya Artuc,
Antoine Monot Jr.
Género Drama. Comedia | Inmigración
Clasificación: ATP
Sinopsis Después de vivir 45 años en Alemania, el turco Hüseyin
Yilmaz, de setenta años, anuncia a su familia que ha comprado una casa en
Turquía y que deben volver para hacer las reformas necesarias. La idea no es
bien recibida y provoca discusiones muy acaloradas. Además, Canan, una nieta de
Hüseyin, anuncia que está embarazada y que el padre es su novio inglés, del que
nadie sabía nada. Para consolar a su primo Cenk, un niño de de seis años, al
que humillaron en la escuela tachándolo de “extranjero”, Canan le cuenta una
fantástica historia sobre cómo abandonaron Turquía y fueron a parar a Alemania.
(FILMAFFINITY)
Premios 2011
Festival de Berlín: Sección oficial largometrajes (Fuera de
competición)
2 Premios del cine alemán: 2ª mejor película y mejor guión
Crítica:
Una mirada muy cercana, apasionada y mordaz a la
inmigración, al arraigo y desarraigo de una gran familia turca en Alemania,
escrita y dirigida por Yasemin Samdereli con un sentido del humor y también del
respeto absolutamente admirables, tal y como está de turbio ese asunto del
asentamiento islámico en "occidente". Podría titularse, para
entendernos, "Vente a Alemania, Hussein", que así se llama el
patriarca de esta familia de inmigrante de tercera generación y que conseguirá
por fin la nacionalidad alemana tras comprometerse a comer cerdo a diario y a
viajar a Mallorca cada dos años. Humor, pero también ese tonillo de amargura en
un niño al que no le dejan jugar en el colegio ni en el equipo de los alemanes
ni el de los turcos... La película es un viaje de ida y de vuelta, pues también
mira socarrón el paisaje y paisanaje de Turquía, donde aún se empeñan en llevar
bigote.
Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios
gratis.
¡En conjunto con la Alianza Francesa de Rocha!
Título original Rosalie Blum
Año 2015
Duración 97 min.
País Francia
Dirección Julien Rappeneau
Guion Julien
Rappeneau (Cómic: Camille Jourdy)
Música Martin Rappeneau
Fotografía Pierre Cottereau
Reparto Noémie Lvovsky, Kyan Khojandi, Alice Isaaz, Anémone,
Philippe Rebbot, Sara Giraudeau, Camille Rutherford, Nicolas Bridet, Pierre
Diot, Matthias Van Khache, Grégoire Oestermann, Jean-Michel Lahmi, Aude Pépin,
Jaouen Gouevic, Vincent Colombe, Pierre Hancisse, Luna Picoli-Truffaut
Género Comedia | Historias cruzadas
Clasificación: +12 años
Sinopsis
La vida del treintañero Vicente Machot transcurre entre su
peluquería, su primo, su gato y su dominante madre. Un día, Vicente conoce por
azar a Rosalie Blum, una misteriosa y solitaria mujer, y está convencido de
sufrir un déja-vu, de que ya se ha encontrado con ella alguna vez. Intrigado,
decide seguirla a todas partes, con la esperanza de saber más de ella. No
sospecha que esto le llevará a una aventura llena de sorpresas, donde
descubrirá personajes tan fantásticos como entrañables. (FILMAFFINITY)
Premios
2016: Premios César: Nominada a Mejor ópera prima
Crítica:
La traslación de las obras literarias al cine no siempre
puede realizarse encajando piezas como en un puzle, simplemente traduciendo
ideas, relato y prosa a lenguaje cinematográfico. No pocas veces hay que
voltear el engranaje general, podar y hasta inventar, para así seguir siendo
fiel al espíritu aunque sea traicionando la letra, Y, sin embargo, en contadas
ocasiones, la lógica, la sencillez y la fidelidad otorgan sentido a una adaptación.
Como la que ha compuesto el director y guionista Julian Rappeneau en Rosalie
Blum, basada en la reputada trilogía de novelas gráficas de Camille Jourdy.
Si Jourdy había completado tres tomos de un relato sobre la
soledad y el deseo, sobre la placidez buscada y el misterio encontrado,
absolutamente personal, ambientado en un aburrido pueblo (o ciudad pequeña)
cualquiera, cada uno con un protagonista, y donde las acciones de los tres
personajes se iban cruzando, Rappeneau ha hecho lo mismo, dividiendo su
película en tres segmentos. Así, la preciosa estructura, tres roles, mismos
momentos experimentados, cada uno desde un punto de vista, sin repetir
demasiado, utilizando las elipsis cinematográficas para evitar la reiteración,
aunque sin perder el paso de cada una de las acciones, confluyen en un relato
unitario y sentido sobre el desamparo y el encuentro con lo desconocido. Sobre
todo porque cada nueva visión trasciende la individual para adentrarse en la
colectiva, en las de los otros dos, no solo completándolas sino también
multiplicándolas, con matices y aspectos nuevos no observados en su tratamiento
particular.
Con una elegante puesta en escena de Rappeneau, hijo de
Jean-Paul, el veterano director de Cyrano de Bergerac y El húsar en el tejado,
Rosalie Blum contiene también una notable banda sonora del otro hermano,
Vincent Rappeneau, y una hermosa colección de canciones de acompañamiento. Y
nada gratuitas, donde todo encaja, incluso las letras, con Get me away from
here, I'm dying, de Belle & Sebastian, y Hey, It's Ok, de Lilly Wood and
The Prick, como muestras señeras. El tedio pueblerino, la bendita soledad de
cada uno, a veces elegida, otras impuesta, y el empeño de los de alrededor por
impulsar lo colectivo, aunque sea para hacer el ridículo, se aúnan en una
película que, poco a poco, se va adentrando en la observación del otro, del
desconocido, como pura pasión, incluso como refugio.
Rosalie Blum, de apariencia pequeña y fondo exquisito,
excéntrica con los pies en el suelo, descubre así tres existencias marginales,
grisáceas, sin aparente interés, pero que acaban revelándose como objeto del
más fascinante de los espionajes y contraespionajes.
Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título
original Can You Ever Forgive Me?
Año 2018
Duración 107 min.
País Estados Unidos
Dirección Marielle Heller
Guion Nicole Holofcener, Jeff Whitty (Memorias: Lee Israel)
Música Nate Heller
Fotografía Brandon Trost
Reparto Melissa
McCarthy, Richard E. Grant, Julie Ann Emery, Jane Curtin, Anna Deavere Smith,
Marc Evan Jackson, Dolly Wells, Christian Navarro, Alice Kremelberg, Shae
D'Lyn, Michael Cyril Creighton, Brandon Scott Jones, Tim Cummings, Pun Bandhu,
Joanna Adler, Marcus Choi
Género Drama | Biográfico. Literatura. Años 90.
Homosexualidad. Alcoholismo. Amistad. Basado en hechos reales
Clasificación + 16 años
Sinopsis Sigue la historia de Lee Israel, una respetada
biógrafa en decadencia que comienza a falsificar cartas de escritores y
celebridades fallecidas con el fin de pagar el alquiler. Cuando las
falsificaciones empiezan a levantar sospechas, Israel roba y vende las
verdaderas cartas de los archivos sin saber que el FBI está investigando el
asunto. (FILMAFFINITY)
Premios 2018
Oscar: Nom. a Mejor actriz (McCarthy), actor sec. (Grant) y
guion adaptado
Globos de Oro: Nominada a Actriz - drama (McCarthy) y actor
sec. (Grant)
Premios BAFTA: 3 nominaciones, incluyendo Mejor actriz
(McCarthy)
Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor actor de reparto
(Grant)
Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor guion
National Board of Review (NBR): Mejores 10 películas del año
Critics Choice Awards: Nominada a mejor actriz, actor sec. y
guion
Premios Independent Spirit: Mejor guion y actor secundario
(Grant)
Sindicato de Guionistas: Mejor guión adaptado
Sindicato de Actores: Nom. a mejor actriz (McCarthy) y actor
sec. (Grant)
Asociación de Críticos de Chicago: Mejor actor sec. (Grant).
3 nom.
Premios Gotham: Nominada a Mejor actor (Grant)
Satellite Awards: Nomin. a Mejor guion adaptado, actriz y
actor sec.
Crítica:
A Melissa McCarthy le gustan las montañas rusas. Durante el
último mes, la actriz que empezó a ganar notoriedad en la industria con un
papel secundaria en Las chicas Gilmore ha pasado de recibir algunas de las
peores críticas de su carrera con con la fracasa Quién está matando a los
moñecos a salir de los festivales de Telluride y Toronto como una de las
grandes favoritas para conseguir la nominación en la competidísima categoría de
Mejor Actriz en los Oscar. La intérprete podría volver a los premios de la
Academia (estuvo nominada hace siete años por su escatológica e hilarante
intervención en La boda de mi mejor amiga) gracias a Can You Ever Forgive Me?,
la adaptación de las memorias de Lee Israel, una sagaz escritora de biografías
que pasó a la lista negra de la industria tras descubrirse que había
falsificado más de 400 cartas escritas, supuestamente, entre grandes figuras de
los círculos del mundo de la cultura y la literatura.
Aunque el trailer lleve a pensar que la película podría ser
una feel good más cerca de la comedia que del drama, el salto al mainstream de
la cineasta Marielle Heller (autora del aclamado drama sobre la madurez de una
adolescente en The Diary of a Teenage Girl) es un inspirado perfil de una mujer
inteligente y con un ácido sentido del humor que, sin embargo, fue devorada por
su mal carácter, su falta de disciplina y su pánico a mostrarse al mundo en sus
escritos.
La interpretación de McCarthy (más matizada que nunca en un
trabajo de lleno de contradicciones y pequeños detalles que llenan de una
necesaria humanidad al personaje central) capta a la perfección el aura
tragicómico de Lee Israel, y el guion de Jeff Whitty y Nicole Holofnecer (una
respetada directora indie estadounidense, también presente en Toronto este año
con una película para Netflix, La tierra de las buenas costumbres) expone las
miserias de la escritora, pero nunca se regodea ni se ríe de ellas. La empatía en
la historia viene del compañero de borracheras y, más adelante, andanzas
criminales, Jack, un homosexual despreocupado y de vuelta de todo con el que
Richard E. Grant (un eterno secundario inglés que aparecerá en el episodio IX
de Star Wars) se lo pasa en grande. Y la audiencia con él. Recuerden su nombre:
también estará en la temporada de premios luchando por el premio al mejor
secundario del año.
La química entre los dos actores es explosiva, otorgando de
corazón y personalidad a un filme que, al igual que pasaba en la anterior
película de la cineasta, en sus primeros compases sufre ciertos problemas de
ritmo a la hora de presentar con credibilidad y lógica los acercamientos de la
escritora a una vida criminal. Aún así, Can You Ever Forgive Me? acaba encontrando
su lugar y convirtiéndose en una de las sorpresas de la temporada, además de
una curiosa historia que merece ser descubierta. Lee Israel y su ego lo
pensarían, desde luego. Daniel Martínez Mansilla en Fotogramas.es
Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original Fraylandia
Año 2019
Duración 75 min.
País Uruguay
Dirección Sebastian Mayayo, Ramiro Ozer Ami
Guion Ramiro Ozer Ami
Música Sebastian Mayayo
Fotografía Gabo Ferro, Nicolás Almada
Reparto Documentary
Género Documental. Comedia. Drama
Clasificación + 12 años
Sinopsis Una fábrica finlandesa. Un conflicto entre dos
países sudamericanos. Una mujer entre dos hombres. (FILMAFFINITY)
Crítica:
Varios géneros convergen en esta ambiciosa, caótica y
atractiva realización de Sebastian Mayayo (1977, codirector, guionista,
fotógrafo y montajista de Ahora lo tengo que hacer -2004-) y Ramiro Ozer Ami
(1972, camarógrafo de El almanaque -2012- y director artístico del film previo
de Mayayo).
El puente Gral. San Martín, que une la costa uruguaya de
Fray Bentos con Puerto Unzué, en la opuesta orilla argentina, próxima a la
entrerriana ciudad de Guleguaychú, une y también separa a ciudadanos
enfrentados por la megaobra que significaba la instalación en las proximidades
fraybentinas de una planta de celulosa por parte de la finlandesa Botnia, que luego
pasaría a manos de la también finlandesa UPM.
El film se desplaza sobre dos modalidades escénicas: la
coral, que toma a los núcleos opositores (argentinos y uruguayos) y partidarios
(uruguayos) de la papelera, en su condición de masas anónimas; y la personal,
donde algunos personajes sobresalen, y con sus historias privadas, introducen
una reconstrucción que da al film la condición de “docudrama”.
La pareja obligada a distanciarse geográficamente,
trasmitiendo su fidelidad en cartas de imposible idioma, los estragos
provocados por el tiempo y vaivenes sentimentales, la alegría con que se aborda
una vida sencilla ocultando otras carencias, la “burbuja” social a que dan paso
los jerarcas europeos, son algunos de los “mini argumentos” que van conformando
un entramado definidor de la densidad psicológica de las criaturas ubicadas a
un lado y otro del puente con lomo de camello, desde cuya altura se divisa
lejana, como un monstruo amenazante, a UPM 1.
La reconstrucción documental –como viene haciéndose desde 1922
cuando Robert J. Flaherty hizo que el esquimal Nanook y su familia “actuaran”
su vida cotidiana ante la cámara- logra espontaneidad por parte de quienes se
interpretan a si mismos, en un estilo de despojamientos formales que la cámara
recoge con impronta propia del más puro e inicial “neorrealismo” italiano.
No olvidemos que el “cine documental”, en tanto “documento”
incontrovertible, no existe. El “documento” es moldeado cual frágil masilla tan
solo con el montaje más elemental, y si nos ceñimos a Dziga Vertoov y lo
eliminamos, el encuadre, el ángulo de cámara y la lente utilizada implican
igualmente una toma de posición, una actitud política.
Las referencias a un Tabaré Vazquez que en su búsqueda de
votos se opusiera firmemente a una UPM a la que en su segundo mandato otorga
dádivas sin precedentes, abre las puertas a una UPM 2 que queda fuera del film
y parece un gigantesco guiño de completa actualidad.
Fraylandia dice mucho, denuncia a los villanos de la
película: UPM cuya falsa bondad parece provenir de aquel prehistórico programa
de preguntas y respuestas: Doble o Nada de “Mejoral”, cuando la característica
voz de Isidro Cristiá anunciaba dinero para toda la República.
En esta coyuntura histórica, en este año donde elegiremos al
primero de los muchos gobiernos que por medio siglo habrá de someterse a los
dictados ya no de unos intereses de Finlandia (cuya historia sería útil
repasar) sino de UPM, que nos impondrá universidades, líneas férreas, zonas
francas y todo cuanto desee el supercapitalismo sin bandera ni nombre. Ayer se
llamó Botnia, hoy UPM, y mañana…
Casualidad, o deliberado propósito, el momento en que se
estrena Fraylandia amplía su contenido. (…) Alvaro Sanjurjo Toucon en accu.uy
Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original Rocketman
Año 2019
Duración 121 min.
País Reino Unido
Dirección Dexter Fletcher
Guion Lee
Hall
Música
Elton John, Matthew Margeson
Fotografía George
Richmond
Reparto
Taron Egerton, Jamie Bell, Richard Madden, Bryce Dallas Howard, Steven
Mackintosh, Gemma Jones, Tom Bennett, Kit Connor, Stephen Graham, Matthew
Illesley, Ophelia Lovibond, Charlotte Sharland, Layton Williams, Bern Collaco,
Ziad Abaza, Jamie Bacon, Kamil Lemieszewski, Israel Ruiz, Graham Fletcher-Cook
Género Musical. Drama | Biográfico. Música. Homosexualidad.
Años 60. Años 70
Clasificación: + 15 años
Sinopsis 'Rocketman' es la historia de Elton John, desde sus
años como niño prodigio del piano en la Royal Academy of Music hasta llegar a
ser una superestrella de fama mundial gracias a su influyente y duradera
asociación con su colaborador y letrista Bernie Taupin. (FILMAFFINITY)
Premios 2019: Festival de Cannes: Sección oficial
largometrajes (fuera de concurso)
Crítica: “No es un artículo de Wikipedia”, dijo Taron Egerton en una
de las tantas presentaciones del film. Tanto el actor como el director, Dexter
Fletcher, han dejado en claro que la biopic de Elton John no es un relato
tradicional. No lo es ni en la forma de contar ni en la información que se
maneja, hay muchas licencias creativas. Por ejemplo, hay canciones que aparecen
antes de su fecha de creación, pero son funcionales a lo que el realizador ha
querido presentar: una historia plagada de imaginación, fantasía, colorido y
mucha música. La síntesis de lo que representa el personaje de Elton John,
creado por el tímido Reggie Dwight –verdadero nombre del artista- para dar
rienda suelta a todo su universo creativo y también su sexualidad. La historia
comienza con Elton internándose en una clínica y confesando todas sus
adicciones: alcohol, drogas, sexo, compras. A partir de allí es el artista que
funciona como relator de la historia, yendo atrás en el tiempo para contar su
niñez, su vínculo con el piano, su primera banda, su amistad con el letrista
Bernie Taupin, su romance con el representante John Reid y su relación con su
familia (madre, padre, abuela). La actuación de Egerton es magistral, con el
plus de que canta todas las canciones. La película deja fuera los últimos 28
años, años en los que Elton se ha mantenido limpio de drogas, ha hecho mucha
beneficencia y se ha casado con su actual marido, todo lo cual se reseña al
final acompañado de fotos que muestran que hay muchas escenas calcadas de la
realidad (sobre todo en vestuario). Son los años de excesos y ascenso a la fama
los que están en pantalla a la manera de un musical, por momentos frenético,
que consigue transmitir lo que el artista fue y, en cierta forma, sigue siendo.
Elton es productor del film por lo que todo se ha hecho con su consentimiento,
lo que no quita que haya mucha autocrítica. Biopic fuera de lo tradicional muy
disfrutable sin necesidad de ser fanático del artista. Analía Filosi en Sábado Show.
Sinopsis A Alain, un exitoso editor parisino, y a Léonard,
uno de sus autores de toda la vida, les cuesta aceptar por completo el mundo
digital actual... y puede que la crisis de la mediana edad. Cuando se reúnen
para debatir sobre el nuevo manuscrito de Léonard, Alain debe encontrar una
manera elegante de decirle a Léonard que se está quedando atrás, de exponerle
sus dudas, mientras que la esposa de Alain, Selena, cree
que por fin Léonard ha
conseguido realizar su obra maestra. (FILMAFFINITY)
Premios 2018
Festival de Venecia: Sección oficial largometrajes a
concurso
Festival de Sevilla: Sección Oficial
Critica:
unque no lo parezca en su comodidad de burgueses
intelectuales parisinos, los personajes de Dobles vidas están incómodos pero
sin culpa. Primero con su vida de pareja llena de dobleces, adulterios,
secretos y otros ingredientes. Y encima con el tiempo que les toca vivir: son
parte de un mundillo literario que está siendo amenazado por blogueros,
youtubers y otras maldiciones bíblicas.
Dobles vidas es la nueva película de Olivier Assayas, un
director que cumple con todos los requisitos de un cineasta francés: escribió
crítica en Cahiers du Cinema y hace películas llenas de cinefilia. Es el
heredero de la tradición de la nouvelle vague, el movimiento de cineastas
críticos que revolucionó el cine al final de la década de 1950. Así, sus
películas tienen algo de Truffaut, algo de Godard, algo de Chabrol y -en Dobles
vidas es la referencia más evidente- Eric Rohmer, los principales directores de
aquella nueva ola.
Acá sigue la vida de dos parejas. Por un lado están el
editor Alain (Guillaume Cantet) y la actriz Selena (Juliete Binoche), que
enfrentan cómo pueden los cambios de sus rubros: él intenta entender a los
nuevos lectores; ella trabaja en una serie de televisión que la consagra pero
la decepciona. Enfrente están sus amigos Leonard (Vincent Macaigne), un
escritor que viene de un éxito y está complicado con su nueva novela y su
esposa Valerie (Nora Hamzawi), que es la asesora de un político, lo que no está
bueno. Como es una comedia francesa, entre ellos habrá algunos cruces.
Después de dos películas más volcadas a lo dramático (las
excelentes (El otro lado del éxito y Personal Shopper), aquí Assayas, quien
también escribió el guion, va por una comedia romántica de enredos que algunos
podrían ubicar, sin equivocarse, en el territorio de Woody Allen. Pero Assayas
tiene su vida propia.
Aquí, además, no solo están los devaneos sentimentales de la
media docena de personajes que andan en la vuelta, sino que le suma debates
sobre el papel de los libros, las redes sociales, los hábitos de lectura, las
incomunicación y como hacer que un arte (en este caso la literatura) siga
siendo pertinente. Los personajes se pasan hablando.
Y ahí está el arte de Assayas que sabe mantener el interés a
base de un planteo escénico austero que le viene muy bien a este debate sobre
el amor y la tecnología, dos temas que nos acucian tanto como a los personajes
de esta inteligente comedia.