Martes
y viernes a las 20.00 horas. Entrada:
$ 150, socios gratis
Título original Mi amiga del parque
Año 2015
Duración 86 min.
País Argentina-Uruguay
Dirección: Ana Katz
Guion: Inés Bortagaray, Ana Katz
Música: Leo Maslíah
Fotografía: Guillermo Nieto
Reparto:
Julieta Zylberberg,
Ana Katz, Maricel Álvarez, Mirella Pascual, Daniel Hendler, Malena Figo
Género Drama. Comedia dramática
Calificación:+ 15 años
Sinopsis
Corren días difíciles para Liz, madre primeriza de Nicanor y
esposa de Gustavo, que está de viaje filmando en Chile. Liz parece perdida y
sola, visita todos los días el parque vecino a su casa. Allí conoce a un grupo
de madres y a algún padre y se encuentra con Rosa, presunta madre de Clarisa y
hermana de la inestable Renata. En esta intensa amistad se crea una complicidad
especial, en la que las nuevas amigas comparten confesiones, tareas domésticas
y de a poco lo más importante, el cuidado de los hijos. (FILMAFFINITY)
Premios
2016: Festival de Sundance: Mejor guión (World Cinema)
2015: Premios Sur: Mejor actriz de reparto: (Maricel
Álvarez)
"Un lugar en el mundo"
En plena era de las comunicaciones, las cuales, según se
podría apreciar, dan pie a que cada uno exprese lo que quiere en el momento que
así lo desee, los medios parecen no bastar para impedir que, pese a quien pese,
mucha gente no encuentre un par de oídos dispuestos a escuchar. Todo un tema
capaz de asomar en las reflexiones del espectador que vea esta película que
algún apresurado catalogaría de feminista, por atreverse a seguir los pasos de
una madre reciente (Julieta Zylberberg) que, habida cuenta de que su marido se
halla trabajando en otro país, trata de arreglárselas para sobrellevar la
soledad. La relación que surge con otra muchacha (Ana Katz, la propia
realizadora) a la que conoce en un parque, y luego también con su hermana, se
entreteje en una historia que deja en claro que, sin otros familiares a la
vista, no resulta fácil salir adelante con un bebé, tratar de reintegrarse a
las actividades laborales y, por cierto, dar con la persona adecuada que, en ciertas
horas, le cuide al niño. Si bien entonces gran parte de lo que le sucede a
nuestra protagonista cae en la órbita de aconteceres femeninos, cualquier
hombre capaz de esgrimir un mínimo de imaginación puede muy bien traducir los
contratiempos, indecisiones, dudas y soledades que aquejan a Liz –el personaje
que anima con milimétrica precisión Zylberberg– a una órbita masculina donde
otro tipo de contratiempos, indecisiones, dudas y soledades asoman muchas veces
sin que el hombre en cuestión se tope con las orejas que presten atención a sus
pesares.
De ahí que valga la pena no sólo tratar de escuchar en
profundidad lo que Liz trata de señalarle a su nueva amiga, a la hermana de
ésta, a un ex, a la empleada que viene a darle una mano y, por supuesto, al alejadísimo
marido que asoma vía Skype, sino también entender por qué razones la historia
de Liz no se termina al finalizar la proyección de la película, ya que, como en
la propia vida de cualquiera, ella tendrá otros asuntos que se agregarán a los
ya entrevistos. Toda una conclusión a la que conviene sumar los pensamientos
que la platea se pueda plantear acerca de lo que Liz trasluce en sus miradas,
sus silencios, sus sonrisas y, claro está, sus estallidos, ya que, también como
en la propia vida, siempre conviene tener en cuenta, además de lo que las
personas dicen, buena parte de lo que nunca dicen. Con miradas dirigidas hacia
ambos terrenos, Ana Katz e Inés Bortagaray plantean un libreto pleno de
elocuentes puntos suspensivos, que la primera filma en interiores y exteriores
que el fotógrafo Guillermo Nieto capta con la expresividad del caso para darle
marco al deambular de una mujer cuyos pasos ilustran etapas que, quizás, la
conduzcan a superar algún obstáculo. El asunto, como es fácil suponer, puede suceder
en cualquier parte, un detalle que el elenco que incluye a argentinos como
Zylberberg y uruguayos como Mirella Pascual (la empleada) y Daniel Hendler (el
marido) se encarga de justificar con la misma naturalidad que impulsa a la
cámara a moverse por algún paisaje reconocible. Como en las películas de sus
admirados Eric Rohmer y Nanni Moretti, lo que cuenta Katz queda en la cabeza
del espectador. Si lo que uno piensa resulta, en definitiva, distinto de lo que
piensa el de al lado, mejor. Vivan las diferencias… si éstas surgen por haber
pensado.
Alvaro Loureiro en Brecha
Trailer:
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