Sinopsis Paula es directora de una revista para mujeres como
ella: liberales, independientes y comprometidas. Las ventas no son buenas y
para salvar la publicación, se ve forzada a escribir una columna sobre
maternidad. Paula no puede con su genio y en lugar de fomentar la idea
romántica de la maternidad, se inclina por todo lo contrario. Así nace la
columna: `Razones para no ser madre`, donde se dedica a derribar todos los
mitos sobre maternidad y que, inesperadamente, se convierte rápidamente en un
suceso entre las madres y las no madres. (FILMAFFINITY)
Crítica
Paula vive sola, no tiene pareja (solo un amigo con derecho
a roce) y no le interesa tener hijos. Es periodista en una revista femenina que
se viene a pique hasta que… por sugerencia de su hermana, que le aconseja
escribir desde el odio, se le ocurre crear una columna antimaternidad,
explicando todas las razones por las que no quiere ser madre. Para ello se
alimenta de lo que le pasa día a día, incluso lo que le ocurre cuando conoce a
su vecino, un apuesto padre soltero de una simpática niña (en estas comedias
todos los niños son ocurrentes y compradores) que desde el vamos la necesita
para salir de los distintos apuros que le provoca criar a una hija solo (la
madre se fue en busca de un futuro profesional a Finlandia). La columna es un
éxito, pero a Paula empiezan a pasarle cosas que contradicen o afectan sus
“máximas”. Es una comedia romántica, por lo tanto tiene sus reglas que se
respetan casi que a rajatabla: dos corazones que se atraen más allá de sus
diferencias, una buena línea de secundarios para apelar al humor -acá se roba
todo Daniela Pal como la mujer poco femenina que ayuda a Rafael con la casa y
su hija- y un obstáculo final que deberá ser superado para el “happy end”. Es
una historia muy propia de Marcos Carnevale, un director de películas efectivas
pero poco arriesgadas y que, por lo general, tienen un elenco de peso que tapa
las posibles falencias. Julieta Díaz y Pablo Echarri son en este caso los pesos
pesados que todo lo pueden, incluyendo levantar un guión que a veces cae
demasiado en los clichés y termina arruinando la posibilidad de defender la
premisa de la que parte: que una mujer quiera ser feliz sin tener hijos ni
ataduras. Es una de esas comedias que se eligen para pasar el rato y no
defrauda; si busca drama o un alegato feminista (aunque así lo pinte la
sinopsis), no es esta la película. Analía Filosi en Sábado Show
Martes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original Gisaengchung aka AKA Parasite
Año 2019
Duración 132 min.
País Corea del Sur
Dirección Bong Joon-ho
Guion Bong Joon-ho, Jin Won Han
Música Jaeil Jung
Fotografía Kyung-Pyo Hong
Reparto Song Kang-ho, Lee Seon-gyun, Jang Hye-jin, Cho
Yeo-jeong, Choi Woo-sik, Park So-dam, Park Seo-joon, Lee Jeong-eun, Park
Keun-rok, Hyun Seung-Min, Andreas Fronk, Park Myeong-hoon, Jung Hyun-jun,
Ji-hye Lee, Joo-hyung Lee, Jeong Esuz, Ik-han Jung, Seong-Bong Ahn, Dong-yong
Lee, Hyo-shin Pak
Género Intriga. Comedia. Drama. Thriller | Comedia negra.
Drama social. Familia
Clasificación +18
Sinopsis Tanto Gi Taek (Song Kang-ho) como su familia están
sin trabajo. Cuando su hijo mayor, Gi Woo (Choi Woo-sik), empieza a dar clases
particulares en casa de Park (Lee Seon-gyun), las dos familias, que tienen
mucho en común pese a pertenecer a dos mundos totalmente distintos, comienzan
una interrelación de resultados imprevisibles. (FILMAFFINITY)
Critica La lucha de clases que se dirime en espacios
geográficos diversos contaminados por las asimetrías sociales, las miserias
económicas y humanas y la obscena opulencia de los ricos que subvierte valores,
constituye el radical disparador temático de Parásitos, el séptimo y formidable
largometraje del maestro coreano Bon Joon-Ho.
Esta película, que cosechó la Palma de Oro en el Festival de
Cannes y sorpresivamente los premios Oscar en las categorías Mejor Película,
Mejor Director, Mejor Film Internacional y Mejor Guión Original, es una
auténtica lección de cine de alta escuela y superlativo vuelo dramático, que
impacta y a la vez conmueve.
El aclamado film corrobora los sólidos antecedentes
artísticos de un director referente, autor de recordados títulos como Memorias
de un asesino (2003), El huésped (2006), Madre (2009), El expreso del miedo (2013) y Okja (2017).
El cine de Bong Joon-Ho posee una impronta sin dudas
intransferible, que privilegia –entre otras tantas inquietudes- el análisis de
los grandes dilemas de nuestro tiempo histórico.
Esa predisposición a hurgar en la condición humana suele
discurrir entre la crítica a un sistema económico y social realmente
disfuncional y las respuestas y pulsiones emocionales colectivas, en un mundo
globalizado y signado por una creciente incertidumbre.
Todo eso y mucho más ofrece Parásitos, que, sorprendentemente,
ha impactado y concitado la atención y admiración de diversas audiencias del
planeta, quizás por plantear temáticas que son universales y transversales y
que obviamente trascienden a las fronteras geográficas, étnicas y culturales.
En efecto, no es frecuente que un cineasta coreano –cuya
producción está habitualmente acotada al ámbito de los festivales que
privilegian la calidad artística sobre el mero comercio-tenga un tan importante
nivel de penetración en el público masivo.
Sin embargo, Bong Joon-Ho lo ha logrado, con una historia
que sensibiliza particularmente por un realismo crudo no exento de humor negro
ni de crítica vitriólica y una superlativa carga emocional.
Al respecto, el propio nombre de la película amerita una
profunda reflexión, porque refiere, en lenguaje meramente biológico y también
alegórico, a un organismo que vive a expensas de otro.
En buena medida, en las sociedades de impronta capitalista
sucede casi lo mismo, con una clase social- la burguesa- que detenta la
propiedad privada de los medios de producción y se apropia de la renta generada
por el trabajo de la clase media baja y aun de quienes sobreviven malamente en
la pobreza.
Esa suerte de despiadada explotación – que es admitida
explícitamente por un sistema económico y social hecho a la medida de las
necesidades de una clase privilegiada- es realmente una suerte de despojo con
marco legal.
Parásitos es, en muy buena medida, el correlato de este
vínculo claramente asimétrico, el cual horada los más elementales fundamentos
de la equidad que debería existir en todo sistema presuntamente democrático.
Desde las primeras secuencias, el director y guionista
conduce al espectador a través del corazón de la historia, describiendo las
paupérrimas condiciones en las cuales vive la familia Kim, integrada por una
madura pareja con dos jóvenes hijos.
El primer e irónico indicio de la miseria de este grupo
humano condenado a vivir en un sótano que se inunda cuando llueve y a dormir en
refugios cuando todo se anega, es que sus integrantes se quedan sin wifi.
En efecto, parece insólito que se preocupen mas por estar
conectados que por tener trabajo y comer todos los días, ya que todos son
desocupados y se alimentan gracias a los menguados ingresos originados en su
trabajo de montar cajas de pizza.
Empero, los caprichos del destino les permiten relacionarse
con la potentada familia Park, que vive en una lujosa mansión de dos plantas
con numerosos y amplios ventanales y un jardín que parece una estancia.
El vínculo se concreta a través del joven hijo de los Kim,
quien comienza a enseñarle inglés a la adolescente hija de la pareja y a
integrarse a ese núcleo familiar de extracción burguesa que, con el tiempo,
otorgará trabajo a todo ese grupo humano que vive en la periferia de la
sociedad.
El primer núcleo de reflexión refiere al radical contraste
entre la sagacidad de esos pobres habituados a sobrevivir a como dé lugar y la
ingenuidad de los ricos, que se dejan engañar fácilmente, porque viven en su
limbo de privilegios.
Empero, hay un personaje que pertenece a ambos mundos: el
ama de llaves y cocinera de la familia, quien, pese a ser de condición humilde,
ha usufructuado el bienestar y el status que le confiere haberse transformado
en indispensable.
Empero, esa armónica convivencia entre personas tan
diferentes por su origen social, es obviamente aparente. No en vano, el dueño
de casa le comenta a su esposa, con absoluta naturalidad, que de sus
trabajadores emana el mismo olor que se percibe en los trenes. Por supuesto, la
mujer le responde que jamás viaja en ese medio de transporte, sino en una
lujosa limusina con chofer.
El film destila humor negro, mofándose amargamente de los
ridículos ritualismos de la clase acomodada, que se aferra obsesivamente a su
statu quo arribista.
Por supuesto, esta propuesta cinematográfica no omite
denunciar la grosera colonización de Corea del Sur por parte de los Estados
Unidos, que modificó radicalmente las costumbres y hasta la cultura del país
asiático. En tal sentido, la película revela que el tan mentado modelo
surcoreano es un mito, en tanto las diferencias sociales son tan abrumadoras
como exasperantes.
Otro tema sobre el que ironiza Bong Joon-Ho es el relativo a
la amenaza de invasión por parte de Corea del Norte, que justifica la
permanencia de tropas estadounidenses en Corea del Sur desde hace setenta años,
en una suerte de ocupación que afianza la avanzada imperialista de Washington y
requiere una millonaria inversión.
Empero, más allá de eventuales disquisiciones geopolíticas,
Parásitos es un potente drama impregnado de ironía, que cuestiona las
despiadadas asimetrías sociales del sistema capitalista y denuncia todas las
miserias humanas, tanto las materiales como las morales.
Al margen de su mero contenido discursivo y sus excelentes
actuaciones protagónicas, la película es también una experiencia audiovisual
prodigiosa y realmente apasionante, que confirma el indudable talento del
galardonado autor, quien, en la noche del domingo 9 de febrero, ingresó en la
mejor historia de Hollywood al obtener el máximo galardón para el cine
asiático.
Martes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original La tregua
Año 1974
Duración 108 min.
País Argentina
Dirección Sergio Renán
Guion Sergio Renán, Aida Bortnik (Novela: Mario Benedetti)
Música Julián Plaza
Fotografía Juan Carlos Desanzo
Reparto Héctor Alterio, Ana María Picchio, Luis Brandoni, Marilina
Ross, China Zorrilla, Cipe Lincovsky, Oscar Martínez, Luis Politti, Norma
Aleandro, Antonio Gasalla
Género Drama | Drama romántico
Sinopsis Martín Santomé, un viudo con tres hijos, comienza a
registrar en un diario íntimo la vida cotidiana y anódina de la oficina y las
tensiones de su vida familiar. Un día, a punto de jubilarse, irrumpe en su vida
la joven Laura Avellaneda, y Martín descubre que aún está vivo. Superados los
temores que les infunde la gran diferencia de edad que hay entre ellos, se
atreven a correr el riesgo de vivir una relación amorosa. (FILMAFFINITY)
Premios
1974: Nominada al Oscar: Mejor película de habla no inglesa
“La Tregua” es una película emblemática del cine rioplatense
de los años 70, dirigida por Sergio Renán y con un notable elenco encabezado
por Héctor Alterio, Ana María Picchio, China Zorrilla, Marilina Ross, Luis
Brandoni y Cipe Lincovsky. Lleva a la pantalla la más famosa novela de Mario
Benedetti, una historia de amor agridulce ambientada en el Montevideo de
finales de los años 50 que plantea inquietudes que trascienden contextos
históricos y que enfrenta al espectador a grandes temas como el amor, la
soledad, el paso del tiempo, la rutina y la acción política. “La tregua” es una
novela que se sigue leyendo y releyendo, con reediciones en decenas de países y
diferentes idiomas, lo cual demuestra que es una obra que ha logrado acercarse
a diferentes generaciones y así sobrevive al tiempo en la apreciación de los
lectores.
«La tregua» es una novela escrita en 1959 y publicada en
1960. Ha sido traducida a 18 idiomas y es, por lejos, la obra de Mario
Benedetti más editada. Hasta la fecha, según datos de la Fundación Mario
Benedetti, lo ha sido en 153 ocasiones. La historia de Martin Santomé, un
hombre viudo desde hace muchos años, que ha dedicado su vida al trabajo
contable en una oficina y a sacar adelante a sus tres hijos -dos de los cuales
no conocieron o conocieron escasamente a su madre-, y que repentina e
insospechadamente, a poco de jubilarse, ya casi en sus cincuenta, conoce a
Laura Avellaneda y prueba el amor una vez más, a pesar de una gran diferencia
etaria. Cuando todo parece encaminarse felizmente, sorteando las dificultades
propias de temores y prejuicios, súbitamente Avellaneda también muere y la vida
de Santomé parece perder sentido definitivamente.
La tregua, el filme, se estrenó en agosto de 1974 y se
convirtió en la primera película argentina en ser candidata a un premio de la
Academia de Hollywood como mejor filme extranjero, o de habla no inglesa. La
versión libre de la novela de Mario Benedetti marcó el debut en cine del
director Sergio Renán, también fue el primer protagónico de Héctor Alterio y la
primera adaptación al cine de un guion de Aída Bortnik (La historia oficial,
1984; Tango feroz: la leyenda de Tanguito, 1993; Caballos salvajes, 1995;
Cenizas del paraíso, 1997; entre otras).
Aquí, esa adaptación funciona para sostener la sustancia del
relato original, pero además amplifica su dimensión a un tono de tragedia
urbana, citadina, que trasmite todo el gusto amargo de esa vida trunca, carente
de emociones vitales, que no logra despegar del tono resignado y opaco, y que
tiene a la jubilación como único sinónimo del ocio y última esperanza y
posibilidad concreta de encontrarse a sí mismo como ser en el mundo. En La
tregua, Renán se permite la pausa, el silencio, la mirada atenta… y con ello
nos permite la reflexión, la asunción de la derrota, el doler con…
También la intertextualidad con la que trabaja Renán -sin
dudas presente en el original literario, pero reforzada y casi explicitada en
su versión cinematográfica- sostiene con bases sólidas la idea de vidas
meramente transcurridas, de posibilidades de futuro autocercenadas por la
mecanicidad de sus acciones cotidianas, de seres sin horizontes, en los que la
felicidad solo asoma como remedo de la alegría.
Roberto Arlt y «La isla desierta» (1937) se imponen como
índice de lectura.
La adaptación que Bortnik realizó junto a Renán traslada las
entradas de ese diario que lleva Martín Santomé, y que estructura toda la
novela de Benedetti, de modo preciso, respetuoso y solidario con el espíritu de
su original literario. Dicho con mayor precisión: traslada su espíritu, no
estrictamente su texto. También le presta oídos a la ciudad y sus sonidos y al
tono melancólico del tango que la habita; la bellísima y punzante banda sonora
original de Julián Plaza subraya el tedio de esa vida de rutinas -incluso en
domingo-, el dolor de ciertos desencuentros vitales, y el sabor amargo de lo
que ya no será. Los acordes que como golpes se reiteran al inicio y al final
del filme marcan el fin de esa tregua. Ese hombre triste, enfrentado al espejo
del mueble de su cuarto, al comienzo, y que enfrentará al espejo de la platea
sobre el final, no sabrá de paz. Tal vez debamos correr la mirada; la
identificación podría desalentarnos ciertamente. (…) Benedetti nunca entendió
muy bien el éxito de su novela; no consideraba que fuera lo mejor que había
escrito en ese género. Sin embargo, funcionaba. En una recordada entrevista
realizada por María Esther Gilio para Brecha, ella insiste con la búsqueda de
sus virtudes: «[…] algo tiene que tocar en la gente«, le cuestiona. A lo que
Mario se limita a responder: «Es una historia de amor. Creo que no es cursi«.
Mario relataba sorprendido, curioso: «No sabés cuántas veces
la han dado en radio, cine, teatro, televisión. A veces bien hecha, a veces
mal. En Colombia, por ejemplo, hicieron una versión desastrosa. Metieron
complicaciones con el narcotráfico. Yo solo les había exigido que la ubicaran
en Uruguay. Nunca imaginé que saldrían con algo así. La tregua me conquistó un
público de afuera. Cuando la hicieron en televisión con Héctor Alterio y Ana María
Picchio fue fantástico. A mí me gustó más esta versión que la hecha en cine«.
Y es que a Mario le molestó que la trasladaran de época,
pero más aún le molestó que la trasladaran de espacio. Que la situaran en
Buenos Aires lo llevó a enemistarse durante un cierto tiempo con Renán. Es por
ello que Gracias por el fuego incluye varias escenas exteriores filmadas -como
condición suya o como concesión ajena- en la ciudad que él tanto amaba:
Montevideo. (En Gracias por el fuego la molestia vendría por las risotadas
finales que los productores le impusieron a Renán para el personaje
interpretado por Graciela Dufau; muy lejos del tono de ese epílogo en la
novela).
La historia de «La tregua» tiene una base real «levemente»
modificada por el escritor nacido en Paso de los Toros. Parte de un romance
real que viviera uno de sus jefes de oficina con el que sostenía una relación
cálida y cordial. En determinado momento, casi inesperadamente, rondando más o
menos los cincuenta años, le confiesa a Mario que estaba enamorado.
««Pero el problema es que esta muchacha tiene la mitad de
mis años. Tiene 26. ¿Qué voy a hacer?» «¿Por qué no se casa?»
Andrés Vartabedian (Revista Cultural Vadenuevo, 05/08/2020)
Mario Benedetti en el cine
La obra del escritor uruguayo (1920-2009) nacido en Paso de
los Toros, Tacuarembó, recorre diversos géneros literarios: poesía, narrativa,
ensayo, incluso teatro. Varias han sido sus obras adaptadas al lenguaje
cinematográfico, ya sea en forma de largometrajes como de cortometrajes. En un
primer momento, fue su obra en prosa la elegida por diversos realizadores para
ser trasladada a la pantalla grande. Sin embargo, lentamente, la poesía fue
ocupando también su lugar de importancia.
Esta relación con el séptimo arte, de acuerdo a la
investigación realizada por Andrés Vartabedian (Revista Cultural Vadenuevo)
abarcaría diez largometrajes, 17 cortos, tres series de televisión,
incluyéndolo asimismo como actor en un par de oportunidades.
Género Drama. Fantástico. Romance | Drama social. Drama
romántico. Inmigración. Fantasmas
Clasificación +13
Sinopsis A lo largo de la costa atlántica, una torre
futurista que pronto será inaugurada se cierne sobre un suburbio de Dakar. Ada,
de 17 años, está enamorada de Souleimane, un joven trabajador de la
construcción. Pero ella ha sido prometida a otro hombre. Una noche, Souleimane
y sus compañeros desaparecen en el mar. Poco después, regresan para atormentar
a su antiguo vecindario tomando posesión de las novias que dejaron atrás.
Algunos de los trabajadores han venido reclamando venganza y amenazan con
quemar la torre si el desarrollador no paga sus salarios. Pero Souleiman ha
regresado por Ada, para que puedan estar juntos por última vez. (FILMAFFINITY)
Crítica
En Atlantique, la directora franco senegalesa Mati Diop se
basa en un cortometraje documental que hizo en 2009, y en el filme evoca a su
mentora, Claire Denis. La había dirigido -Diop tiene una carrera como actriz-
un año antes, en 35 rhums, en 2008.
Con esta mención, quizá, pueda verse a su opera prima desde
otra óptica, porque, por cierto, Atlantique es una película que parece
desestructurada y querer desestructurar a su espectador.
Si hubiera que resumir, para ayudar a entender la trama,
diríamos que es la historia de un amor casi imposible, como es casi imposible
que se construya ese enorme edificio, esa torre, muy cerca de la costa del
Océano Atlántico en Senegal. Es el romance entre una futura novia, Ada (Mame
Bineta Sane) y un amante, Souleiman (Traore), que es su primer amor. El,
trabajador, albañil de esa torre, decide emigrar con otros hombres jóvenes y a
través del Océano Atlántico, llegar a España desde Dakar. Les adeudan tres
meses de sueldos. Espera, supone que allí, en Europa, el futuro le brindará más
y mejores oportunidades.
Ante esta situación, Ada parece destinada a casarse con su
novio, un rico, pero aburrido tipo, Omar (Babacar Sylla), que no está siempre
en su hogar, un empresario u hombre de negocios.
Hasta que suceden cosas, digamos, extrañas en la ciudad.
Como que Souleiman empieza a tener un comportamiento algo
perturbador. Como que se incendia la cama matrimonial. Como que están
comenzando a pasar cosas sumamente surrealistas.
Por suerte, no ingresa en las aguas del realismo mágico,
pero hay algo de espíritus flotando en el aire. ¿O no?
Las crisis de la inmigración pueden contarse de una y mil
maneras, y Dip lo hace agregando lo que podríamos decir legados de la violencia
que hubo en las colonias.
Esta es una fábula contemporánea, que recorrió muy bien los
festivales internacionales, y que desde el viernes está en la plataforma de
Netflix.
Ese viaje había empezado nada menos que en la competencia
por la Palma de Oro del Festival de Cannes, en mayo de este año, donde ganó el
Gran Premio del Jurado. Fue la primera vez que una directora negra ingresó en
la competencia del festival más importante del mundo en sus 72 años de
historia. Tal vez le alcance. O no. Pablo O. Scholz en Clarín
Reparto Ricardo Darín, Luis Brandoni, Chino Darín, Verónica
Llinás, Daniel Aráoz, Carlos Belloso, Rita Cortese, Andrés Parra, Marco Antonio
Caponi, Ailín Zaninovich, Alejandro Gigena, Guillermo Jacubowicz, Luciano
Cazaux
Género Comedia. Drama | Comedia dramática. Venganza. Comedia
negra. Robos & Atracos
Clasificación +9 años
Sinopsis
Provincia de Buenos Aires, fines del 2001. Un grupo de
amigos y vecinos pierde el dinero que había logrado reunir para reflotar una
vieja cooperativa agrícola. Al poco tiempo, descubren que sus ahorros se
perdieron por una estafa realizada por un inescrupuloso abogado y un gerente de
banco que contaban con información de lo que se iba a desencadenar en el país.
Al enterarse de lo sucedido, este grupo de vecinos decide organizarse y armar
un minucioso plan con el objetivo de recuperar lo que les pertenece.
(FILMAFFINITY)
Crítica
Es la historia de una estafa pero también de una utopía y de
la rebeldía de un grupo de personas humildes con intereses comunes: Fermín
Perlassi (Ricardo Darín), propietario de una estación de servicio, y Antonio
Fontana (Luis Brandoni), el dueño de una gomería en quiebra que supo ostentar
en el pasado un alto cargo en el Departamento de Vialidad, que se sublevan
contra un destino aciago.
Habitantes de la pequeña localidad de Alsina, en el interior
de la provincia de Buenos Aires, ambos se declaran hastiados de la decadencia
del lugar y resuelven iniciar un proyecto productivo, junto a otros pobladores.
Ignorando que la debacle estaba cerca, la idea es fundar una
cooperativa de acopio para los productores de la zona en una planta fabril
cerrada, capaz de generar no menos de veinte puestos de trabajo. Obviamente, el
emprendimiento requiere de un abultado financiamiento en dólares, que es
recolectado por estos dos auténticos quijotes.
Por supuesto, ninguno de los integrantes del grupo –alejados
de los centros de decisión- imagina que en su país se avecina una crisis de
terribles proporciones que puede poner en riesgo este plausible sueño
compartido.
Salvo Antonio Fontana, que tiene un pasado anarquista y
algún que otro peronista nostálgico, la mayoría de esta personas no entiende
nada de política. Naturalmente, todos ignoran que, entre las medidas que tomará
el gobierno que hereda el desastre está el mentado corralito bancario, que en
2002 fue replicado por el gobierno de coalición que por entonces detentaba el
poder en Uruguay.
Esta draconiana decisión, que originó otros fraudes de
corruptos de guante blanco, se transforma en una auténtica Espada de Damocles
que pende sobre el proyecto productivo.
La película, cuyo género es inclasificable, mixtura el drama
–en toda su dureza- con la comedia, el cine de acción por momentos vertiginosa
y la mirada costumbrista, lo cual conforma un producto de plausible calidad
cinematográfica.
La odisea de los giles es un auténtico retrato sobre la
rebeldía, que reflexiona- en clave crítica no exenta de lenguaje irónico- sobre
el radical fracaso del modelo de concentrador de acumulación capitalista pero
también sobre la corrupción y la inmoralidad. Hugo Acevedo en Revista Onda Digital
Martes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original Le Jeune Ahmed
Año 2019
Duración 84 min.
País Bélgica
Dirección Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne
Guion Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne
Fotografía Benoît Dervaux
Reparto Idir Ben Addi, Olivier Bonnaud, Myriem Akheddiou,
Victoria Bluck, Claire Bodson, Othmane Moumen
Género Drama | Religión. Adolescencia
Clasificación + 12 años
Sinopsis
En la Bélgica actual, el destino del joven Ahmed, de apenas
13 años, se ha quedado atrapado entre los ideales de pureza del que le habla su
imán y las pasiones de la vida.
Crítica
Los hermanos Dardenne, infalibles. Su cine recupera el aura
de impecabilidad abordando un tema que, precisamente, parece que solo pueda ser
tratado aplicando su fórmula. La radicalización islámica como punto de partida
para un cuento de corte realista, sobre la posibilidad de ver la luz, en lo más
hondo del agujero más oscuro. Escrita por Víctor Esquirol (FilmAffinity)
Martes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original Yesterday
Año 2019
Duración 116 min.
País Reino Unido
Dirección Danny Boyle
Guion Richard
Curtis (Historia: Jack Barth)
Música Daniel
Pemberton (Canciones: The Beatles)
Fotografía Christopher
Ross
Reparto Himesh
Patel, Lily James, Kate McKinnon, Ed Sheeran, Lamorne Morris, Ellise Chappell,
Camille Chen, Alexander Arnold, Joel Fry, Sophia Di Martino, James Corden,
Robert Carlyle
Sinopsis Un músico que lucha por abrirse camino se da cuenta
de que es la única persona en el mundo capaz de recordar a los Beatles.
(FILMAFFINITY)
Crítica: Apela al típico accidente inexplicable que hace que el
protagonista, de la noche a la mañana, tenga una característica o habilidad de
lo separa del resto. En este caso, Jack Malik (Himesh Patel), un músico
callejero o de bares que no tiene mucha suerte con sus interpretaciones, se
convierte en la única persona en el mundo que sabe de la existencia de Los
Beatles. En un primer momento se aprovechará de esa situación e incorporará las
canciones de los Cuatro de Liverpool a su repertorio, con las lógicas consecuencias:
se volverá un éxito. Claro está que conforme la pequeña bola de nieve se vaya
haciendo más grande, entrará a terciar la conciencia y la necesidad de ser
sincero, empezando por su mejor amiga y representante (Lily James), que siempre
lo apoyó en todo. La película es liviana, no tiene un conflicto muy marcado
salvo el cargo de conciencia del protagonista y un amor oculto que todos
sabemos a dónde llegará. Pero tiene las canciones de Los Beatles y eso es
imbatible, con esa banda sonora tiene todas las de ganar, cuente lo que cuente.
Los oídos de los espectadores más que agradecidos y, si encima la historia es
simpática y saca alguna sonrisa o alienta la esperanza de que el mundo pueda
ser más entusiasmante, mejor. Analía Filosi en Columnas.
Martes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original El gran viaje al país pequeño
Año 2019
Duración 106 min.
País Uruguay
Dirección Mariana Viñoles
Reparto Sanaa Almohamed, Ibrahim Almohamed, Meri Alshebli,
Nada Alshebli, Fatma Alshebli
Género Documental
Clasificación ATP
SinopsisA mediados
de 2014, respondiendo a un llamado de emergencia humanitaria, el presidente de
Uruguay José Mujica crea un programa de gobierno para recibir refugiados de
guerra sirios instalados en el Líbano. A partir del primer encuentro de la
realizadora con sus protagonistas en un campo de refugiados, esta película
acompaña el largo proceso de adaptación de dos de estas familias, que al dejar
atrás su tierra y sus tradiciones, comienzan una nueva vida en un país distante
del que nada sabían, llamado Uruguay.
Crítica Las familias abordadas por Viñoles se presentan numerosas
veces desde sus contradicciones: no se pueden sentir del todo parte de la
sociedad, pero al mismo tiempo varias mujeres empiezan a disfrutar de las
libertades que les ofrece el nuevo país; algunos personajes se quejan de la
inaccesibilidad laboral o la imposibilidad de realizar negocios, pero más tarde
vemos cómo sus emprendimientos, en medida modesta, comienzan a florecer; los
vemos añorar Siria como la tierra prometida, pero a su vez terminan de darse
cuenta de las condiciones de peligro inminente que rodean las vidas de seres
queridos que permanecen ahí. Al final de El gran viaje al país pequeño nos
encontramos con un escenario agridulce, en el que nos alegra que uno de los
retratados incorpore un uruguayismo como el “llevándola” cuando se le pregunta
cómo le va en el trabajo, pero a su vez nos damos cuenta de que, más allá de
los paños fríos, el dolor y el horror siguen latiendo del otro lado del mundo. Agustín Acevedo Kanopa en La Diaria
Martes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original Gloria Bell
Año 2018
Duración 102 min.
País Estados Unidos
Dirección Sebastián Lelio
Guion Alice Johnson Boher (Historia: Sebastián Lelio,
Gonzalo Maza)
Música Mathew Herbert
Fotografía Natasha Braier
Reparto Julianne
Moore, John Turturro, Michael Cera, Jeanne Tripplehorn, Holland Taylor, Brad
Garrett, Caren Pistorius, Sean Astin, Cassi Thomson, Tyson Ritter
Género Drama. Romance | Remake. Amistad
Sinopsis Una divorciada de espíritu libre (Moore) pasa los
días trabajando en una oficina. Por la noche se desata bailando en las
diferentes discotecas de Los Ángeles. Cuando encuentra a Arnold (Turturro), su
vida cambia radicalmente al verse inmersa en un inesperado romance.
(FILMAFFINITY).
Remake de "Gloria" dirigida por el director de la
original, Sebastián .
Clasificación: + 15 años
Crítica:
El premiado director, ganador del Oscar a película
extranjera por Una mujer fantástica, realiza en Gloria Bell, una adaptación de
una obra suya: Gloria. Este film de 2013 galardonado en los Premios Platino, y
en los festivales de La Havana, San Sebastián y Berlín.
La película, una remake prácticamente idéntica al
largometraje de 2013 donde hasta los lentes de la protagonista son iguales, se
centra en Gloria (Julianne Moore), una mujer cincuentona, divorciada y madre de
dos hijos que ya no la necesitan, a la que le gusta salir a bailar, tomar algo
y conocer hombres de su edad; todo en ese orden.
Si bien Gloria Bell parece ser plana y quieta en apariencia,
es un reflejo fiel de la vida que lleva la protagonista. Para distenderse, adora salir a bailar. En una de esas noches,
conoce a Arnold (John Turturro), un hombre bastante complicado.
Julianne Moore se convierte, desde el primer momento, en el
punto fuerte de esta versión. Es una mujer que, pese a los malos momentos, no
pierde su optimismo ni deja de cantar y bailar. Moore muestra, a través de su
actuación intensa, silenciosa y apacible, que Gloria cree en el amor. También que
una canción como “Gloria”, de Laura Branigan, es tan poderosa que no solo puede
hacernos recordar nuestros años jóvenes, también nos deja en un trance del que
es imposible resistirse; como pasa con esta película. Nicolás Lauber en El País
al culminar otro año es ocasión de comentar algunas de las
actividades realizadas (y otras a realizar).
Este año inauguramos nuestro salón de festejos, y también
las mejoras en la sala (cielo raso, pinturas,pantalla, etc.).
En el próximo receso de verano, vamos a colocar en el
escenario una “parilla”de luces. Esto
nos permitirá utilizar mas asiduamente
la sala, y con otros fines.
Ya todos hemos visto lo linda y confortable que esta nuestra
sala propia, y pensamos que esta sub utilizada.
Para eso es que mejoraremos el escenario, con el fin de
realizar conciertos, teatro, charlas ,etc.
Como siempre, la comisión directiva les desea felices
fiestas, deseando contar con ustedes para el próximo año (además de pedirles
que arrimen un nuevo socio).
Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original El cuento de las comadrejas
Año 2019
Duración 129 min.
País Argentina
Dirección Juan José Campanella
Guion Juan José Campanella, Darren Kloomok (Historia
original: Augusto Giustozzi, José A. Martínez Suárez)
Música Emilio Kauderer
Fotografía Félix Monti
Reparto Graciela Borges, Oscar Martínez, Luis Brandoni,
Clara Lago, Marcos Mundstock, Nicolás Francella, Maru Zapata
Género Comedia. Intriga. Drama | Remake. Comedia negra
Clasificación: + 15 años
Sinopsis Remake de la película 'Los muchachos de antes no
usaban arsénico', cuenta la historia de una bella estrella de la época dorada
del cine, un actor en el ocaso de su vida, un escritor cinematográfico
frustrado y un viejo director hacen lo imposible por conservar el mundo que han
creado en una vieja mansión ante la llegada de dos jóvenes que presentan una
amenaza que lo puede poner todo en peligro. (FILMAFFINITY)
Premios
2019: Festival de La Habana: Selección oficial largometrajes
a concurso
Critica:
Para su primer proyecto en cine y con actores, desde el
Oscar de El secreto de sus ojos, Juan José Campanella eligió un homenaje al
cine o, si se quiere, a un tipo del cine. Es una remake de Los muchachos de
antes no usaban arsénico, una película de José Martínez Suárez (sí, el hermano
de Mirtha Legrand) que se estrenó en el infausto 1976 argentino, lo que marcó
su suerte y la convirtió en un clásico de culto.
A Campanella le encantó y ahora, con algunos retoques,
vuelve sobre esa historia de una mujer que convive con tres amigos que tienen
un método letal de librarse de lo que les molesta. Ahora están Graciela Borges,
como una diva del cine argentino que vive en un mansión (que es otro personaje)
a lo Norma Desmond con su esposo (Luis Brandoni), un secundario de sus
películas, su director (Oscar Martínez) y su guionista (Marcos Mundstock).
Soportan una beligerante y sarcástica convivencia que se verá alterada por el
atropello de la modernidad disfrazada de especulación inmobiliaria.
Sobre esa estructura, Campanella desarrolla una comedia
tirando a negra, que se aprovecha del carisma de sus protagonistas que se
divierten y se nota. Las referencias más claras, además del cine popular
argentino, son las delicadas comedias británicas de los estudios Ealing y la
comedia italiana de, por ejemplo, Mario Monicelli.
O sea que, como decía alguien, la base está porque además
los actores están muy bien y juegan cómodos, los chistes verbales abundan y
Campanella dirige con cierta inventiva.
Cuando se mantiene en su mejor rumbo, es eficaz y divertida
y destila amor al cine. Y eso siempre hace bien. Fernan Cisnero en El País
Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original Campeones
Año 2018
Duración 124 min.
País España
Dirección Javier Fesser
Guion David Marqués, Javier Fesser
Música Rafael Arnau
Fotografía Chechu Graf
Reparto Javier Gutiérrez, Juan
Margallo, Luisa Gavasa, Jesús Vidal, Daniel Freire, Athenea Mata, Roberto
Chinchilla, Alberto Nieto Ferrández, Gloria Ramos, Itziar Castro, Vicente Gil,
Luis Bermejo, Chani Martín, Mariano Llorente, Laura Barba
Género Comedia. Drama
Clasificación ATP
SinopsisMarco, un entrenador profesional de
baloncesto, se encuentra un día, en medio de una crisis personal, entrenando a
un equipo compuesto por personas con discapacidad intelectual. Lo que comienza
como un problema se acaba convirtiendo en una lección de vida. (FILMAFFINITY)
Premios 2018-19
3 Premios Goya: Mejor película,
actor revelación (Vidal) y canción. 11 nom.
Premios Ariel: Nominada a mejor
película iberoamericana
Premios Feroz: Mejor comedia. 4
nominaciones
Premios Forqué: Mejor película y
Premio al cine en educación en valores
Premios Platino: Premio Cine y
Educación en Valores. 5 nominacione
Crítica:
Me asaltan sensaciones extrañas
durante el metraje de esta película. Me sorprende la audacia expresiva del
director Javier Fesser en el arranque y me planteo cómo va a salir de un jardín
tan peligroso. El protagonista, segundo entrenador de un equipo de baloncesto,
vocacionalmente problemático consigo mismo y con los demás, eterno metepatas,
debe redimir su pena por haber tenido un accidente de tráfico en estado etílico
prestando servicios sociales, consistentes en entrenar a un grupo de
discapacitados. Pero este señor, sin filtros entre lo que piensa y lo que dice,
se refiere a ellos con descripciones que actualmente suenan a trueno, tan
políticamente incorrectas como subnormales y mongólicos. De acuerdo, esto sale
de la abrupta boca de un personaje de ficción que sabemos mostrará finalmente
un corazón de oro y su respeto, admiración y cariño hacia esta pandilla aquejada
con taras físicas y mentales, pero algún espíritu agotadoramente sensible puede
juzgar inadmisible que se pronuncien los viejos y anatemizados términos.
Y desde las primeras secuencias
reconoces el muy personal sentido del humor de Javier Fesser, rozando el
surrealismo en lenguaje y situaciones, independientemente que los personajes
sean de animación o de carne y hueso, las características y el tono de El
milagro de P. Tinto, La gran aventura de Mortadelo y Filemón y Mortadelo y
Filemón contra Jimmy el Cachondo. Todas ellas han dispuesto de múltiple y
regocijado público. A mí me cuesta disfrutar con ese universo, aunque reconozco
la insólita e inquietante personalidad de su autor. Sin embargo, su vena dura y
trágica me provocó escalofríos y piedad en Camino.
Campeones, que veo y escucho con
cierto agrado, me despierta mucha curiosidad en cuanto a la reacción que
tendrán los espectadores en su estreno comercial. En los pases de prensa la
risa no es muy popular. Y sabemos que esa reacción es contagiosa, que la
comedia y el cine cómico alcanzan su esplendor en una sala repleta de público
normal.
También me ocurre en la primera
visión de esta película algo patético, que me despierta alarmas sobre los
estragos que me provoca la vejez y el machaqueo. Lo percibía en la desmemoria,
las lagunas mentales y otras consecuentes fatalidades, pero lo que me ocurrió
con "Campeones" me deja anonadado. Y es que durante la proyección
pensaba que el grupo de discapacitados lo interpretaban actores y actrices
profesionales absolutamente creíbles. También admiro el maquillaje, la
peluquería, la caracterización de sus personajes. Así lo cuento en un programa
de radio en directo. Mi amigo Carles Francino me revela con tacto, pero también
firmeza, que no son intérpretes profesionales, sino que todos ellos padecen
discapacidad en la vida real. Me quedo pasmado, no sé dónde meterme, es que ya
no me entero de nada. Recuperado del susto, aumenta mi admiración hacia la
capacidad de riesgo y el espléndido trabajo que ha realizado Javier Fesser con
ellos, acompañando al siempre modélico Javier Gutiérrez. Igualmente ha sorteado
otros peligros como el ternurismo o el tono sensiblero que podría acompañar al
delicado tema. Es una película extraña. En el buen sentido.
Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis. Título original Dolor y gloria Año 2019 Duración 108 min. País España Dirección Pedro Almodóvar Guion Pedro Almodóvar Música Alberto Iglesias Fotografía José Luis Alcaine Reparto Antonio Banderas, Asier Etxeandia, Penélope Cruz, Leonardo Sbaraglia, Julieta Serrano, Nora Navas, Asier Flores, César Vicente, Raúl Arévalo, Neus Alborch, Cecilia Roth, Pedro Casablanc, Susi Sánchez, Eva Martín, Julián López, Rosalía, Francisca Horcajo Género Drama | Cine dentro del cine. Clasificación: + 15 años Sinopsis Narra una serie de reencuentros en la vida de Salvador Mallo, un director de cine en su ocaso. Algunos de ellos físicos, y otros recordados, como su infancia en los años 60, cuando emigró con sus padres a Paterna, un pueblo de Valencia, en busca de prosperidad, así como el primer deseo, su primer amor adulto ya en el Madrid de los 80, el dolor de la ruptura de este amor cuando todavía estaba vivo y palpitante, la escritura como única terapia para olvidar lo inolvidable, el temprano descubrimiento del cine, y el vacío, el inconmensurable vacío ante la imposibilidad de seguir rodando. "Dolor y Gloria" habla de la creación, de la dificultad de separarla de la propia vida y de las pasiones que le dan sentido y esperanza. En la recuperación de su pasado, Salvador encuentra la necesidad urgente de volver a escribir. Premios 2019
Festival de Cannes: Mejor actor (Antonio Banderas)
Premios del Cine Europeo: Nominada a mejor film, director, guion y actor
Premios Goya: 16 nominaciones, incluyendo mejor película y director
Premios Feroz: 10 nominaciones, incluyendo mejor película y director
Premios Forqué: 2 nominaciones: mejor película y actor (Banderas) Crítica:
No, la madre de Pedro Almodóvar no se murió hace pocos años, suscitando una crisis creativa prolongada que duró hasta que produjo, como un acto de superación y catarsis, esta película autobiográfica. La madre de Almodóvar murió en 1999, Dolor y gloria es su octavo largometraje desde entonces y se lanza pasados unos razonables tres años luego de Julieta (2016). Tampoco residió cuando niño en Valencia: el pueblo al que se mudó con la familia y donde tuvo su primer contacto con el cine fue Cáceres, en Extremadura. Vaya uno a saber si otros detalles contados en esta película se corresponden o no con el Almodóvar empírico, y si realmente viene sufriendo los dolores físicos y existenciales que aquejan a su personaje protagónico.
Aun así es obvio que el personaje de Salvador (Antonio Banderas) es el álter ego de Almodóvar: es un renombrado director español que vive en Madrid y es homosexual. Se están celebrando los 30 años de un clásico suyo, y esa película –que en nuestro mundo real tiene la edad de Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) o de ¡Átame! (1990)– tiene el almodovariano y sexy título Sabora. Una película sobre un álter ego, que es un cineasta en crisis, pudo ser un gesto felliniano: Almodóvar dijo que eligió a Antonio Banderas para el papel porque es su Marcello Mastroianni, y quienes hayan tenido la convicción de haber visto una obra confesional no tienen por qué desilusionarse: la versión ficcionalizada puede ser la elaboración ideal de verdades más verdaderas que lo factual. Por ejemplo, esa casa-cueva escarbada en la roca, característica de Paterna, es un entorno uterino que en términos visuales puede expresar aspectos que quizá la casa real de Almodóvar no tuvo.
Dolor y gloria es tan profundamente emotiva, y revuelve elementos sensibles con los que tanta gente se puede identificar, que cuesta imaginar que sea una construcción ficticia. Por otro lado, esa emotividad está alcanzada en una forma relativamente discreta, sin esas vueltas melodramáticas camp que se asocian con el estilo más característico del director, y eso también contribuye a la sensación de realidad. Incluso lo ingenioso del guion está disfrazado y no puesto de relieve como en tantas otras ocasiones. Cuando, a posteriori, pensamos un poco, podemos contemplar el giro de esos eventos, que parecen casuales cuando los vemos en la pantalla: las celebraciones de Sabora conducen al reencuentro con Alberto, que llevan a Salvador a probar heroína, y eso posiblemente contribuya a evocar los recuerdos de la infancia. Este acercamiento con Alberto lo lleva a escribir una obra teatral, que será el disparador para reencontrarse con Federico y que conectará doblemente con la intención de hurgar en los primeros deseos homoeróticos de cuando era niño, y a revisar el vínculo con su madre y el dolor por su muerte, y, a su vez, a pelear contra la adicción y a recuperar el ánimo para filmar.
Qué película más intensa. Más arriba aludí a su discreción, y eso puede parecer contradictorio. Pero tiene que ver con un diálogo entre Salvador y Alberto, en el que comentan que la mejor actuación no es la del actor que llora, sino del que da a entender que está conteniendo el llanto. Y el film está hecho en este tono. Para dar cuenta de su riqueza necesitaría el doble de espacio, pero intento dar una idea: imagínense lo que puede hacer Almodóvar, ese maestro en representar y hacer palpable la pasión y el deseo, con la escena en que Salvador se reencuentra con el tipo que fue su pareja hace más de 30 años, al que no ve desde entonces, y que, en su recuerdo, fue el amor más intenso de su vida. O con el flashback en el que se acumulan breves escenas de los últimos días de la madre, en los que Salvador tiene la oportunidad de cuidarla, despedirla y tratar de decir algunas de las muchas cosas que siempre quedan pendientes frente a alguien a quien se le debe la vida. Y otra situación más: imagínense encontrarse, pasado medio siglo y por la vía de una casualidad casi mágica, con un cariñoso regalo perdido de quien fue una especie de amor platónico infantil y de quien uno nunca más supo nada. Esas escenas, además, ganan espesor con las actuaciones que ese brillante director de actores extrajo de un reparto espectacular: Antonio Banderas hace el mejor papel de su vida (ganó un merecidísimo premio como mejor actor en el último Cannes, donde la música de Alberto Iglesias también fue premiada), y por ahí andan los desempeños espectaculares de Penélope Cruz, Leonardo Sbaraglia, Asier Etxeandia y Julieta Serrano.
Todo eso está alimentado, como siempre, por la sensualidad de la filmación: esa fiesta de colores fuertes y de grafismos potentes. El rojo-Almodóvar obviamente predomina, y en la escena del reencuentro, luego de recibir la llamada por el intercomunicador del edificio, Salvador mira expectante el ascensor (rojazo) mientras aguarda que surja Federico. Es un gusto aparte abstraer la mente de la narrativa y contemplar los detalles juguetones de la puesta en escena (ese plano en que la rubia Mercedes está con su taza amarilla al lado de Salvador, de camisa azul con una taza azul).
Otros aspectos, en cambio, son más que ornamentos para la vista y se cargan de simbolismo: los créditos de presentación combinan insinuaciones de agua y de pantalla de cine. Poco después veremos a Salvador en una piscina, y el agua azul, que rima con la presentación, también insinúa el entorno uterino, que se vinculará con su madre. El travelling sobre la línea del fondo de la piscina también va a rimar con el paseo de la cámara por la cicatriz de su operación de columna. A la madre la veremos por primera vez al borde del agua, lavando ropa, en uno de esos flashbacks que, como veremos, son flashforwards (pero esto no lo puedo explicar sin estropear la sorpresita del final de la película). En esa escena el amor materno se casa con hispanidad: esas mujeres más bellas que no sé qué, de pronto, empiezan a tararear y hacer gestos de baile flamenco, en lo que bien podría ser una escena de Carmen. La escena más fuerte vinculada al primer intenso deseo erótico se va a dar en la cueva-útero y también involucrando al agua. Guilherme de Alencar Pinto en La Diaria
Sinopsis Diez años después de ganar un título mundial de
fisiculturismo, Antonio Osta (43) vive austeramente con su hijo Juanjo (17) en
el pueblo rural donde nació. Arrastrando un problema renal severo, está
atrapado en el limbo entre su pasado de gloria y la imposibilidad de volver a
ser quien fue. A través de una historia centrada en el vínculo padre-hijo, El
campeón del mundo propone un retrato humano sobre las masculinidades y las
cicatrices del triunfo. (FILMAFFINITY)
Crítica:
Diez años después de ganar un título mundial de
fisiculturismo en Rusia y haber sido una estrella de su deporte en México,
Antonio Osta (43) vive austeramente en el pueblo rural de Uruguay donde se
crió. Ahí convive con su hijo Juanjo (17), un adolescente sensible que lo
acompaña y lo confronta sin tapujos. Arrastrando un problema renal severo que
le impide volver a competir, Antonio está atrapado en el limbo entre su pasado
de éxito y la imposibilidad de volver a ser quien fue. Sin embargo, no está
dispuesto a cambiar su estilo de vida aún a riesgo de perderla. Buscando
reinventarse, con la esperanza de ofrecerle un futuro mejor a su hijo, Antonio
planea regresar a México, donde quizás pueda revivir sus días de gloria.
Los directores Federico Borgia y Guillermo Madeiro han
contado que conocieron a Antonio en 2013, mientras buscaban un actor con sus
características físicas para su primer largometraje de ficción. Debía ser un
forzudo enorme y, al mismo tiempo, un alma sensible y frágil. Encontraron en
Osta lo que buscaban, pero pronto entendieron que el hombre era más interesante
que la ficción que habían imaginado, A partir de ahí, el documental surgió casi
naturalmente.
“Nuestra motivación para hacer esta película surge del
magnetismo de Antonio Osta, de la pura intuición y convicción de que era un
gran personaje para una película.”, explican los cineastas. * “La obra nace a
partir del vínculo entre Antonio y nosotros, pero termina siendo consecuencia,
sobre todo, del proceso creativo y emocional que vivimos al enfrentarnos a los
hechos que el mundo que decidimos retratar nos puso delante”. Extraido de cinemateca.org.uy
Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis.
Título original Quién te cantará
Año 2018
Duración 125 min.
País España
Dirección Carlos Vermut
Guion Carlos Vermut
Música Alberto Iglesias
Fotografía Eduard Grau
Reparto Najwa Nimri, Eva Llorach, Carme Elías, Natalia de
Molina, Julián Villagrán, Vicenta N'Dongo, Inma Cuevas, Ignacio Mateos,
Catalina Sopelana
Género Drama. Intriga | Música. Melodrama
Clasificación: + 16
Sinopsis Lila Cassen (Najwa Nimri) era la cantante española
con más éxito de los noventa hasta que desapareció misteriosamente de un día
para otro. Diez años después, Lila prepara su triunfal vuelta a los escenarios
pero, poco antes de la esperada fecha, pierde la memoria al sufrir un
accidente. Violeta (Eva Llorach) vive dominada por su conflictiva hija Marta
(Natalia de Molina). Cada noche escapa de su realidad haciendo lo único que la
hace feliz: imitar a Lila Cassen en el karaoke donde trabaja. Un día Violeta
recibe una fascinante propuesta: enseñar a Lila Cassen a volver a ser Lila
Cassen. (FILMAFFINITY).
Premios 2018
Premios Goya: Mejor actriz revelación (Llorach). 7
nominaciones
Premios Feroz: Mejor actriz (Llorach), música, tráiler y
cartel. 8 nominaciones
Festival de San Sebastián: Sección Oficial, Premio Feroz Zinemaldia
Premios Forqué: Mejor actriz (Eva Llorach)
Premios Gaudí: Nominada a mejor actriz (C. Elías),
fotografía y dir. Artística
Crítica: En concreto es la historia de Lila, una cantante
aquejada de amnesia tras un intento de suicidio e incapaz de reconectar con lo
que la condujo al estrellato; y también la de su fan más ferviente, Violeta,
una madre soltera que trabaja en un bar para mantener a su abusiva hija y que
es contratada para enseñar a Lila a volver a ser Lila. A medida que ambas
mujeres trabajan juntas, los límites entre sus respectivas personalidades se
difuminan, y va emergiendo una estrella del pop que quizá ya no sea la Lila del
pasado.
Mientras desarrolla esa relación simbiótica, Vermut habla de
relaciones maternofiliales complejas y deseos soterrados y otros temas que el
madrileño ya trató en Diamond Flash y Magical Girl, pero tratándolos solo como
meros apuntes. En realidad, Quién te cantará muestra menos interés real en la
exploración psicológica o emocional que en funcionar a la manera de un
artefacto narrativo. Y eso queda claro no solo por su citada condición de
pastiche sino también porque en su conjunto da la sensación de haber sido
diseñada prestando más atención a una colección de piezas y mecanismos que al
todo dramático que esas piezas y esos mecanismos conforman, en parte porque
cada simetría y cada metáfora del relato resultan excesivamente obvias y
forzadas.
Y pese a ello, en todo caso, Quién te cantará se las acaba
arreglando para ofrecer una reflexión intrigante y a ratos fascinante sobre lo
que nos hace ser lo que somos, y sobre cómo nuestra identidad se va
reconfigurando a partir de lo que consumimos y aquellos a quienes imitamos; y
sobre cómo, pese a lo desoladora que pueda parecer, la fanática idolatría puede
proporcionar un propósito a las vidas de quienes la practican.