lunes, 14 de mayo de 2018

15 y 18may18: Dunkerque


Dunkerque

Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis

Título original Dunkirk
Año 2017
Duración 107 min.
País Estados Unidos
Dirección Christopher Nolan
Guion Christopher Nolan
Música Hans Zimmer
Fotografía Hoyte van Hoytema
Reparto Fionn Whitehead,  Mark Rylance,  Kenneth Branagh,  Tom Hardy,  Cillian Murphy, Barry Keoghan,  Harry Styles,  Jack Lowden,  Aneurin Barnard,  James D'Arcy, Tom Glynn-Carney,  Bradley Hall,  Damien Bonnard,  Jochum ten Haaf,  Michel Biel
Productora Coproducción Estados Unidos-Reino Unido-Francia-Países Bajos (Holanda); Warner Bros. / Syncopy Production / Dombey Street Productions / Kaap Holland Film / Le Studio Canal+ / Ciné+ / RatPac-Dune Entertainment
Género Bélico. Drama. Basado en hechos reales
Calificación: +12 años
Sinopsis
Año 1940, en plena 2ª Guerra Mundial. En las playas de Dunkerque, cientos de miles de soldados de las tropas británicas y francesas se encuentran rodeados por el avance del ejército alemán, que ha invadido Francia. Atrapados en la playa, con el mar cortándoles el paso, las tropas se enfrentan a una situación angustiosa que empeora a medida que el enemigo se acerca. (FILMAFFINITY)

Premios 2017
3 Premios Oscar: Mejor montaje, sonido y efectos sonoros. 8 nominaciones.
Globos de Oro: Nominada a mejor película, director y banda sonora
Premios BAFTA: Mejor sonido. 8 nominaciones
National Board of Review (NBR): Mejores 10 películas del año
American Film Institute (AFI): Top 10 - Mejores películas del año
Critics Choice Awards: Mejor montaje (ex aequo). 8 nominaciones
Críticos de Los Angeles: Mejor montaje
Satellite Awards: Mejor sonido. 11 nominaciones
Sindicato de Productores (PGA): Nominada a Mejor película
Sindicato de Directores (DGA): Nominada a mejor director/película
Sindicato de Actores (SAG): Nominada a Mejores especialistas de acción
Asociación de Críticos de Chicago: Mejor director. 6 nominaciones
Premios Gaudí: Mejor película europea
Premios César: Nominada a Mejor película extranjera
Premios David di Donatello: Mejor film extranjero

Estatura moral de una derrota
La crítica extranjera, ha vivenciado el film Dunkerque de Christopher Nolan, como una obra “de gran intensidad, poseedora de una magnificencia que demanda ser apreciada en la mejor y más grande pantalla posible”. Es la explanación visual, auditiva, con escasos diálogos de una épica magistral, de un realizador que no había transitado por el tema bélico hasta entonces, si tenemos en cuenta su quehacer precedente (Memento: Recuerdos de un crimen, la trilogía de Batman: El caballero de la noche, Interestelar, – entre otros films -.
Sorprende que el director se haya interesado por la realidad histórica, abordando el llamado “Milagro de Dunkerque”, que tiene como tema nada menos que el rescate de más de 360.000 soldados, pertenecientes a las fuerzas aliadas, – ingleses, belgas, franceses -, que en el contexto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), entre los meses de mayo-junio de 1940, en la batalla de Dunkerque, quedaron cercados, atrapados, acorralados, varados por el siniestro ejército nazi-alemán, que los hostigara en su ofensiva llevada a cabo por tierra, mar, y aire, con ametralladoras y bombas, de extremado suspenso, en un poblado de la costa norte francesa, ubicado sobre el Canal de la Mancha, a orillas del Paso de Calais, en la ciudad-puerto de Dunkerque o Dunkirk.
Nolan en varias entrevistas, expresaba que aspiraba que el film mostrara la intensidad del “espíritu de Dunkerque”, sin acudir al horror y a la sangre, poniendo el acento en el ritmo, “en la aceleración de la tensión, en el suspenso que implicaba la superposición de situaciones límites”, en la crueldad del continuo asedio, perpetrado por la insanía del enemigo alemán, frente a la indefensión provocada, de la fatalidad padecida por los ingleses, y los aliados, en una Francia invadida.

Las tomas de miles de hombres bombardeados en las playas de Dunkerque, que esperan cruzar a la otra costa salvífica, al puerto inglés de Dover, se resuelven en imponentes planos-secuencias que trasmiten silentemente el dolor, la impotencia la desesperación por sobrevivir.
El rescate podía hacerse solamente atravesando el Canal de la Mancha, pero las aguas poco profundas, impedían que los buques de guerra, destructores de gran calado pudieran acercarse a las playas francesas, de aquí que el Reino Unido les enviara botes de pesca, barcazas, pequeñas embarcaciones, yates, veleros, transbordadores conducidos por civiles, habilitados para llegar hasta la costa, para así poder salvar a los soldados, trasladándoles hacia Dover.
Según el historiador Joshua Levine, que trabajase con el realizador en el guión del film, explicita que “si el Reino Unido se hubiera rendido, todo Europa hubiese caído en manos de los nazis”.
El drama de la guerra, se recrea utilizando la perspectiva, la óptica o puntos de vista de varios personajes, así la del comandante a cargo del muelle durante la evacuación (encarnado con gran solvencia por el actor Kenneth Branagh), la del “capitán” de una embarcación civil (una genial performance de Mark Rylance), la de un oficial malogrado por la guerra (Cillian Murphy), de pilotos pertenecientes a la Fuerza Aérea Británica (Tom Hardy y Jack Lowden), de los jóvenes soldados interpretados por Fionn Whitehead y Harry Styles, este último ex integrante de la banda musical “One Direction”, que descollara en este opus por sus dotes y habilidades histriónicas.
“Volver a casa” se volvería un tópico repetido por varios agonistas, ya que las luces de la orilla salvadora, se vislumbraba desde el caótico horror. La duración del film es sólo de una hora y 47 minutos, para el desarrollo de una épica que no es lineal, ni cronológica, sino que avanza, retrocede, vuelve a plasmar incidentes desde diferentes ángulos, en su decurso fílmico con gran magisterio.
La banda sonora de Hans Zimmer, por momentos imita el tic-tac del reloj, que exaspera, despierta el miedo, la ansiedad, la expectante emocionalidad del espectador.
Desde las primeras imágenes, se sufre la presencia de un joven que corre por intrincadas calles, huyendo de las poderosas balaceras germanas; constituyendo el hundimiento de un crucero repleto de tripulantes, otra inflexión letal. La imagen del barco que lo van llenando de agua en su interior, mediante los agujeros balísticos que permiten la entrada, es otra desgraciada, tremenda hazaña de los “vencedores”.
La evacuación finaliza exitosamente, – no quedaba otra opción a tomar – y permitirá expresar al Primer Ministro británico, Sir Winston Churchill en el parlamento inglés, que la victoria moral lograda era lo trascendente, más allá que en términos bélicos el hito de Dunkerque era una derrota. Llegar a Dover era sinónimo de haber podido sobrevivir en la lucha con valentía, en aras de recomponer el necesario espíritu de autoestima y de resistencia en un tiempo inglorioso.

La crítica en general es unánime en destacar que el trabajo de dirección fue visceral, que se trata de una obra maestra impresionista, que tal vez sea la película bélica más brillante de todos los tiempos. En tanto otra crítica, expresiva de alguna disidencia, curiosamente no ha podido dejar de pensar en el film.
El elemento dramático emerge de su subtexto, de la omnipresencia de la muerte como una constante cierta, en permanente acecho, de las acciones simultáneas y superpuestas en las que la cámara sigue a los soldados de a pie en la playa, a los barcos que son hundidos o que han podido acercarse, a las aeronaves de época que sobrevuelan el mar y toda la región, con sus hábiles pilotos que luchan denodadamente con los aviones alemanes, en el espacio aéreo.
Hay un anónimo soldado, que ya no puede soportar el desgaste psicológico producido por la situación de espera, de ayuda que no llega y así se despoja de sus armas y se interna en el mar bajo la mirada silenciosa de dos jóvenes combatientes.
La obra de Nolan amerita una profunda reflexión sobre el fatalismo que implica la guerra, en su muy desgarrador, brillante largometraje, un tríptico épico-narrativo.
Dunkerque se encamina como la película más fuerte, distintiva y beligerante, en la próxima entrega de los premios Oscar. Que así sea.
“Dunkerque”, (Dunkirk) Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Holanda, 2017. Dirección: Christopher Nolan. Guión: Christopher Nolan. Música: Hans Zimmer. Sonido: Richard King . Montaje: Lee Smith. Fotografía: Hoyte van Hoytema. Elenco: Fionn Whitehead, Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, Barry Keoghan, Harry Styles, Jack Lowden, Aneurin Barnard, James D’Arcy, Tom Glynn-Carney, Bradley Hall, Damien Bonnard, Jochum ten Haaf, Michel Biel.
Paula Montes (21/08/2017)

Trailer.



martes, 8 de mayo de 2018

08 y 11may18: Una serena pasión


Una serena pasión

Martes y viernes a las 20.00 horas. Entrada: $ 150, socios gratis

Título original A Quiet Passion
Año 2016
Duración 125 min.
País Reino Unido
Dirección Terence Davies
Guion Terence Davies
Fotografía Florian Hoffmeister
Reparto
Cynthia Nixon,  Jennifer Ehle,  Duncan Duff,  Keith Carradine,  Jodhi May, Joanna Bacon,  Catherine Bailey,  Emma Bell,  Benjamin Wainwright, Annette Badland,  Rose Williams,  Noémie Schellens,  Miles Richardson,  Eric Loren
Productora Hurricane Films / Potemkino
Género Drama. Siglo XIX
Clasificación + 12 años

Sinopsis
Biopic de la obra y vida de la gran Emily Dickinson, una poetisa que paso la mayor parte de su vida en casa de sus padres en Amherst, Massachusetts. La mansión en la que vivió sirve de telón de fondo al retrato de una mujer nada convencional de la que se sabe muy poco. Nacida en 1803, fue considerada una niña con talento, pero un trauma emocional la obligó a dejar los estudios. A partir de ese momento, se retiró de la sociedad y empezó a escribir poemas. A pesar de su vida solitaria, su obra transporta a sus lectores a su apasionante mundo. Esta es la historia de la poeta estadounidense Emily Dickinson, desde su infancia hasta convertirse en la famosa artista que conocemos. (FILMAFFINITY)

Sentimientos
Emily Dickinson (1830-1886) fue una poetisa estadounidense, caracterizada por la pasión de sus textos. Vivió casi toda su vida recluida en su casa; de su producción literaria solamente publicó una docena de un total de alrededor de mil ochocientos poemas. Su obra revalorada luego de fallecida, la ha ubicado entre los mayores poetas de su país.
Sus antepasados fueron prominentes figuras del mundo político, jurídico y de la enseñanza. El puritanismo religioso de la familia, provocó la rebelión de Emily, que empero permaneció en el seno de su familia en una especie de voluntaria reclusión.
A partir de esos elementos, el realizador y guionista Terence Davis, construye un film extraño. Apartándose de lo que pudo ser solamente una biografía convencional y detallada (estilo HBO), su montaje torna imperceptibles los saltos del tiempo.
Emily Dickinson persiste en su rebeldía ante la familia y la sociedad, aunque nunca pudo desprenderse de la dependencia de un padre casi inhumano en su férrea conducción del hogar y sus integrantes. Las discusiones familiares, actúan a modo de detonante para revelar con precisión los diferentes caracteres. Davis toma a sus personajes como si fueran figuras de una pintura (la iluminación remite a los flamencos), haciendo del relato una filigrana recreando la sociedad de la época.
Ese quietismo, esa abundante rigidez física de las figuras centrales, es todo un desafío para un elenco que trasmite ajustadamente la (in)moralidad de su tiempo, con una Emily que podría calificarse de feminista no consciente de su condición vanguardista.
La cuidada y refinada escenografía actúa como el segundo o tercer plano de tan pictóricas imágenes.
Un film clásico a la vez que renovador, al que dramáticamente sobran reiteraciones, compensadas por tan original propuesta.
Álvaro Sanjurjo Toucon (Semanario Crónicas, 22/09/2017)

Trailer: